lunes, 3 de mayo de 2010

CALCULOS DE RENTABILIDAD SOBRE EL VANO OFICIO (I)




Acababa de comer un platillo insignificante en la esquina de la universidad. El señor con boina gris que se parecía el Che Guevara me acababa de traer la cuenta. Saqué mi billetera vieja y extraje de su senil cuerpo un trozo de papel. Luego desenvainé el lapicero del bolsillo y grafiqué en el papel blando un artilugio contra la mala jornada. Lapoesianuestradecadadía. Junté mis manos con un ritmo parecido al de la sítole y diástole, mientras el señor de la boina me miraba desde lejos con el humo de la falange de nicotina hirbiendo en el aire. Bajo el umbral de la vereda de mis pensamientos cruzó raudamente un ciego canoso y con dejo gaucho. Cuando acababa de salir del telón pude reconocer su bastón y la sabiduría que se encerraba en ella, como una vieja temporada en el purgatorio. Detrás suyo venía la R transformada en G montada en un cronopio que seguía la continuidad de los parques. El sueño de todo literato. Pero cuando me creía perdido en medio de su fauna de letras y sin un centavo de poemas en el alma con el cual pagar extendió sus manos el buen Benedetti y sus utopías para abrazarme junto al viento.


El señor de la boina me interrumpió del devaneo onírico. Le dije que no tenía modo alguno de pagar. Lapoesianuestradecadadía no soltaba la tinta exacta para la antología. Ofrecí que como forma de pago podía lavar un par de poemas sucios del lavadero. El de la boina me miro y se fue a conversar con un flaco de sastre negro que estaba en la barra y miraba al horizonte. El horizonte tenía nombre de Ágape. Después de un preludio casi inexplicable entré a la cocina y me puse un mandil para freir una docena de palabras.

Salí cansado, no era bueno para el oficio. Me despedí del flaco y del señor de la Boina. Me entregaron un par de monedas versificadas para el camino. Salí del local y mientras caminaba a unas clases aburridas de matemática, Neruda y Vallejo conversaban -con un tabaco entre los dedos- lo triste que era ser poeta en esta vida...!

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