sábado, 24 de julio de 2010

LA HOGUERA DE LA PALABRA QUEMADA


Me levanté del corroido asiento del wolkswagen azul que mi viejo me había regalado en la graduación de lingüistas. Encendí el motor- con la sensación de tener los cesos dilatados- y salí de la cochera. El perucho extendió la mano y me miró de soslayo, como acusándome de ser un alcohólico. Bueno, al menos yo lo sentí así. El perucho iba en un BMW que le había sacado a una señora canosa que murió hace no mucho en circunstancias que nunca entendí bien, pero yo creo que eso es una trampa. Perucho maldito, gigolo moralista, asesino "caleta", huevón con plata, !bah! ya quisiera yo cogerme tías y que me pagaran. Eso es vida. Ahora comprendo a mi profesor de filosfía - digno dipsómano- cuando me decía, "!Huevón tú tienes futuro, qué pena me das!", el futuro en este país es una maldición, el futuro te jode, el futuro es una fisura del pasado. Vaya viejo sabio, !Qué gran descubrimiento!, todos tenemos futuro, pero quízás nadie sepa que el futuro es sólo futuro, no es dinero, no es riqueza, no es mejor persona, es- quizás- nada. Sería mentira pensar que nunca me he aferrado a la esperanza, e indudablemente el futuro es una esperanza. El mismo Borges lo sabe, todos los escritores tenemos la habilidad intrínseca de ser unos mentirosos, asi que si hay algo a lo que me aferro- aparte de mi vetusto wolkswagen azul- es a la vida, aunque sea una mierda, aunque sea etérea, aunque sea una esperanza, aunque sea futuro.

No sé qué trago bebí ayer, ni sé a cuantas mujeres besé y quizás hasta pude haber besado al maricón de Brian que me miraba lujuriosamente. Estaba borracho- como siempre- y nadie creía que yo fuera escritor. Cuando uno está borracho, duele mucho aceptar que los otros te vean como basura, como un amigo de las baldosas frías, de verás duele. Pero cuando uno está sobrio, duele más, y el desfogue viene por sí sólo. Ayer, cuando "libaba" licor en compañia de la chica de rojo usaba como recurso el "padrenuestro" de la actual poesía romántica, Neruda ya está muy gastado,"Táctica y estrategia" del maestro Benedetti me convertía en un plagero sin escrúpulos. Ponía el pecho horondo y fumaba los pocos cigarros que tenía en la casaca, ella me miraba, me acariciaba la cara, me besaba y me quedaba dormido. Cuando despertaba, ella "perreaba" en la esquina del recinto con un músculuso "potón" que movía el cuerpo como un maniquí que acaba de cobrar vida. Y me dolía, ser escritor también era un futuro; es decir, una vida. No era nada pero tenía un aire de exquisites irreprochable. La gente no cree que yo pueda sentarme a escribir, yo tampoco lo creía, ahora lo hago como cuando el perucho se va al gym, es una rutina. Jahir si me cree, me dice, "Sentarse a escribir es fácil", y yo lo sé, escribir historia - por que la literatura es historia- no es lo mismo que escribir un correo por Internet. En cambio, cuando estoy sobrio, la gente cree que soy un cortazariano, un benedettiano o hasta un "Vargitas" en proceso. Es irónico, por que cuando estoy con licor me creo Benedetti, pero cuando estoy lejos de él, a veces, ni creo que existo. Soy huraño cuando debería ser hablador y soy parlanchín cuando debería ser de perfil bajo. Soy escritor cuando debería ser humano, y soy humano cuando debería ser escritor. Cosa muy distinta, por cierto. Ahora ensayo- quizás no sea la palabra indicada- para ser literario, no en el sentido estricto de la palabra, por que nunca me han gustado los extremos, pero terriblemente siempre termino siendo un extremista del carajo. Humano o escritor, eso no importa, lo que ahora importa es que no tengo dinero (mis noveluchas son basura) No sé hacer otra cosa que no sea esas dos características mundanas, los hibridos me parecen geniales, así que usurparé el oficio más viejo del mundo- así dicen.

Las matemáticas no son mi campo, los números son geniales, pero no son mi campo, las operaciones matemáticas, los logaritmos son universos tan misteriosos como la literatura, pero repito, no son mi campo. Intentaré hacer algo tan simple en la pizarra de partituras que usaba mi viejo para enseñar a tocar violonchelo. Mi viejo sí era un artista, esta quinta lujosa de estilo barroco que antes era una casona vieja, fue una obra de arte que hizo mi viejo y que cuando se enfermó tuvimos que venderlo a una empresa charrúa que nos dio la mejor casa y nos indemnisó para que él pudiera sanarse. Dime si aquello no era futuro, la esperanza de recitar una décima al costado de mi viejo, meintras el tocaba alguna pieza de Vivaldi en el anfiteatro de Madrir se fue al carajo. Él murió, se jodió la vida por fumar y beber tanto como yo. Me dejó la casa, era su único hijo reconocido y que para colmo intentaba ser artista de las letras, también me dejó el "sapito" azul y el sueldo que le paga el estado. Lo suficiente para vivir- dijeron mis tías- y ahora pienso que eso es mentira, "lo suficiente para morir" digo ahora, cuatro mil soles para comprar trago y nicotina, vaya que eso es vida, perdón, muerte.

Pensé que ser gigolo estaba bien, humano y escritor podían dar ese resultado dentro de la infinidad de resultados que podían suponerse. Salí a la calle y pensé que con ese carrito no podría lamar la atención a ninguna tía. Regresé a casa para pedirle por teléfono el Toyota deportivo a mi tía Ingrid. Me dijo que estaba ocupada y que esperará diez minutos para que me devuelva la llamada. Me senté en el sofa y aproveché para beber un jugo de naranja. Encendí el televisor y escuché al narizón de siempre narrar las noticias en la tele. Estaba acostumbrado a escuchar de muertes absurdas,de violaciones extrañas y de fascinerosos vestidos de superhéroes. El narizón de la tela estaba preocupado, entre trivulaciones y leves tartamudeos decía que ayer en la noche habían muerto 300 escritores en circunstancias extrañas y que el día de hoy se venían reportando muertes sucedanias. La conductora del costado creyo que el narizón estaba loco y cambió el panorama de las noticias. Recibió la llamada de una vecina miraflorina para dar su opinión sobre el reporte del tráfico, la conductora intentó hacer unos apuntes en un papel, y la noticia, por fin, se convirtió en una verdad sin exageración, la conductora cayó muerta al costado. La señal se fue. Enseguida pensé que ayer había fumado mucho y quizás hasta un porro de marihuana. No estaba disvariando, no eran devaneos, corrí al banco de la esquina y vi un alboroto de gente corriendo despavorida. Los banqueros que hacían apuntes a mano, estaban muriendo.

La solución estaba, otra vez, en la tecnología, la ciencia le había ganado a lo arcaico, ya me lo esperaba. Escirbir a mano era estar condenado a morir, la era de las máquinas había empezado. Y ser gigolo era la profesión más digna del universo. Si de algo estaba seguro era que a mi colgajo, a mi turgente miembro viril, ninguna máquina lo iba remplazar. Al menos eso creía, hasta que desperté y unas luces psicodélicas titilaban en la discoteca, ella "perreaba" en la esquina del recinto con un músculuso "potón" que movía el cuerpo como un maniquí que acaba de cobrar vida. Y me dolía, ser escritor también era un futuro; es decir, una vida. No era nada pero tenía un aire de exquisites irreprochable. Era un sueño, como Quevedo, como Cervantes, como Aligheri, como Cortazar, como Benedetti, como Gabo, e irónicamente...como yo.

sábado, 10 de julio de 2010

LOS FUTBOLISTAS FELICES MUEREN A LAS DIEZ


SABADO (Sin fecha)

!Revienta el arco!

Intenté jalar el balón por la izquierda y se me travó entre las fisuras de la cancha verde. El arquero con una digna proeza de karateka me quitó la pelota, dejándome tirado en el espesor del pasto mojado que empapó mi polo. Había perdido la oportunidad de convertirme en el mesías de aquella pichanga matutina. Sobraban cinco minutos de partido y yo andaba con esos minutos sobre la espalda cargada de culpa e inseguridad incontrolada. La pelota me volvió a caer con un rebote jodido. No la pude parar de pecho, pero sí con la mano. El fútbol me estaba humillando. Decidí bajar a apoyar a la defensa y -de paso- con un carrera y creatividad notable tratar de embelecer a la pobre hinchada con un gol de contragolpe y una "pinturita" sin parangón. La oportunidad estaba dada, el balón había rebotado en la cara de un maciso futbolista enemigo hacia mis pies. Entonces, descubrí que aquello no era un simple partido de fútbol, aquello era una guerra. Conduje el balón y pasé al único defensa del equipo contrario como si andara por las calles de Irak con un panzer de la época nazi. Todo parecía indicar que ese día ibamos a izar la bandera de la victoria, hasta que el arquero - otra vez- con destrezas de superhéroe y con probables ancestros japoneses me sacó el balón en una acción dudosa que me hizo revolcar diez o quizás viente veces en el pasto. Los ánimos estaban enardecidos. El balón había rodado hacia adelante y el arquero estaba tirado sin opotunidad de salvar su pórtico. Mi rodilla- grandiosa kamikase- me sirvió de impulso para un rápido estirón que me permitió recuperar el balón y revertir mi oportunidad perdida. Tenía que saldar cuentas con el arco.

!Revienta el arco!

Diez de la mañana, en circunstancias que nadie había podido explicar, un estólido de polo rojo había sido atacado por un grupo de pillos armados con pelotas y vituperios. La situación del susodicho es de pronóstico reservado y según las declaraciones prestadas al parte policial, ha afirmado que está pensando seriamente retirarse del fútbol. Todo estamos felices...

viernes, 7 de mayo de 2010

YO NO SOY YO, EVIDENTEMENTE

El canino cambia
el incisivo muerde
el diente izquierdo muere
y las muelas resucitan
Yo, no soy yo, evidentemente...

lunes, 3 de mayo de 2010

CALCULOS DE RENTABILIDAD SOBRE EL VANO OFICIO (I)




Acababa de comer un platillo insignificante en la esquina de la universidad. El señor con boina gris que se parecía el Che Guevara me acababa de traer la cuenta. Saqué mi billetera vieja y extraje de su senil cuerpo un trozo de papel. Luego desenvainé el lapicero del bolsillo y grafiqué en el papel blando un artilugio contra la mala jornada. Lapoesianuestradecadadía. Junté mis manos con un ritmo parecido al de la sítole y diástole, mientras el señor de la boina me miraba desde lejos con el humo de la falange de nicotina hirbiendo en el aire. Bajo el umbral de la vereda de mis pensamientos cruzó raudamente un ciego canoso y con dejo gaucho. Cuando acababa de salir del telón pude reconocer su bastón y la sabiduría que se encerraba en ella, como una vieja temporada en el purgatorio. Detrás suyo venía la R transformada en G montada en un cronopio que seguía la continuidad de los parques. El sueño de todo literato. Pero cuando me creía perdido en medio de su fauna de letras y sin un centavo de poemas en el alma con el cual pagar extendió sus manos el buen Benedetti y sus utopías para abrazarme junto al viento.


El señor de la boina me interrumpió del devaneo onírico. Le dije que no tenía modo alguno de pagar. Lapoesianuestradecadadía no soltaba la tinta exacta para la antología. Ofrecí que como forma de pago podía lavar un par de poemas sucios del lavadero. El de la boina me miro y se fue a conversar con un flaco de sastre negro que estaba en la barra y miraba al horizonte. El horizonte tenía nombre de Ágape. Después de un preludio casi inexplicable entré a la cocina y me puse un mandil para freir una docena de palabras.

Salí cansado, no era bueno para el oficio. Me despedí del flaco y del señor de la Boina. Me entregaron un par de monedas versificadas para el camino. Salí del local y mientras caminaba a unas clases aburridas de matemática, Neruda y Vallejo conversaban -con un tabaco entre los dedos- lo triste que era ser poeta en esta vida...!

sábado, 24 de abril de 2010

SER POETA ESTÁ DE MODA





SER POETA ESTÁ DE MODA (Fragmento I)

Nunca confíes en un poeta que dice la verdad...
!Es capas de decirlo todo!


LAS DEIDADES QUE PERDÍ

Nunca acabé de recordar
cómo empezó a deformarse mi visión
sobre las percepciones universales
de las cosas.

Es cierto,
las manos de mujer
dejaron de ser una fuga
para convertirse en cualidades
erróneas de cualquier ente femenino,
los ósculos perdieron esencia matutina
y mutaron a una condena desatrozamente perpetua,
la voz aguda de las pinceladas vivificantes
despadazaron su initrínseca cualidad
y aperturaron un sonido de acuarelas
con fines contranostalgicos.

A pesar de ello,
hubo algo que sí pude recordar,
el inicio tuvo nombre de final
y el final nombre de obsolencia.

sábado, 10 de abril de 2010

UN AÑO EN CINCO MINUTOS


Que vendrá después de la soledad?
-Mario Benedetti-


La mano derecha de Sebastián Pietro cogía una pistola, mientras que la otra tamborileaba sus muslos suavemente. Los ronquidos de su esposa combinado con los latidos frenéticos de su corazón le proporcionaban a sus sentidos un sonido impertinente. Levantó el arma y apuntó hacia su mujer. Los escepticismos se habían esfumado de sus entrañas como fantasmas de medianoche y pudo ser testigo de cómo los nervios y sus perversos matices se le poseían en el cuerpo. Un fuerte estremecimiento originado desde la espina dorsal hasta las falanges de sus dedos lo debilitó, pero la pistola siguió firme en su posición. Permaneció estático en la alcoba y para darse fuerzas comenzó a recordar todo.



Amaya Vasco apareció en la vida de Sebastián durante la presentación de un libro y por azares del destino se encontraban siempre en el mismo metro. Se hicieron muy amigos. A las pocas semanas el alcohol y los sentimientos los llevaron a hacer el amor (o el sexo) en el baño del departamento de un amigo. Se convirtieron en amantes furtivos por un tiempo y luego pasaron de ser compañeros ocasionales del placer a novios que lucían sus anillos ante todas sus amistades. Se casaron prontamente y viajaron a París. Al regresar, Amaya dejó los estudios para dedicarse a la remodelación de la casa. Sebastián siguió trabajando como editor en un periódico importante. Las cosas iban bien hasta que su esposa naufragó en una depresión profunda por la muerte de su madre, no quería comer, le tenía pavor a la calle y a relacionarse con la gente. Acudieron varios psicólogos y psiquiatras sin ningún resultado positivo. Sebastián no podía hacer nada y decidió enviarla con su padre a España por un tiempo. Cuando fue a tramitar los papeles para que su mujer pudiera viajar, el encargado le dije que eso era imposible y lo miró con cara de extrañeza, como creyéndolo loco. Sebastián fue a quejarse y le dijeron que su esposa había muerto hace un par de semanas. Eso era imposible, dos horas habían pasado desde que la había visto en el cuarto con la misma actitud huraña. Se asustó y corrió a casa. Ella seguía ahí, llorando, con el cuerpo y el alma en otra dimensión. Era imposible que estuviera muerta aunque su vida careciera de sustancia y definición. Sebastián se le acercó para acariciarle el pelo y ella ni se inmutó. La mente de él giraba como una noria y las posibilidades de que la noticia, que no tenía ni pies ni cabeza, fuera una realidad, lo ponía intransigente. Le vino algo a la mente y se paró para ir al ordenador que estaba en el hall de la casa. Comenzó una ardua búsqueda por todos los nombres de los ciudadanos del país. No encontró nada de lo que buscaba y sintió una punzada en la sien. Dedicó horas de su tiempo a investigar sobre la existencia de un posible homónimo de su esposa. El estado le dio los mismos resultados: Sólo había una Amaya Vasco López. Sebastián comenzaba a desesperase y solicitó un certificado de defunción para enterarse la instancias en las que había muerto supuestamente su esposa. La necropsia indicaba que una sobredosis de ansiolíticos había bloqueado el funcionamiento del corazón. Después de cavilar un momento en el cuarto vacío de la casa decidió decírselo a Amaya, aunque ella no lo escuchara. Había logrado liberarse de un pequeño pedazo de la inmensa opresión, pero ya no podía más con esa compleja vida que estaba llevando estos últimos días y sabía que la solución no era otra que mandar a su esposa a España. Llamó a unos cuantos amigos para que corroboraran que Amaya existía y que él no era víctima de una enfermedad esquizofrénica. Ellos la vieron tan viva y tan muerta que solo atinaron a preguntar qué le pasaba. Esa pregunta fue un alivio para Sebastián que luego de que se fueran decidió salir para demostrarles a los agentes migratorios que su esposa estaba viva. La puerta estaba cerrada con un candado, intentó abrirla con una sarta de llaves que estaban colgadas en la pared. Un metal frío tocó su cráneo, la voz de Amaya lo empujó hasta el rincón de la sala. Le obligó a largarse de casa dejando todos sus bienes y lo amenazó con asesinarlo si hacía lo contrario. Sebastián comprendió que jamás debió decirle sobre su muerte, porque la soledad y el dolor la habían convertido en una persona peligrosa. Se fue de la casa si un centavo y repartió su tiempo en el silencio de las playas crepusculares, en el frío de los puentes y en una idónea solución. No podía denunciarla porque ella no existía en esos papeles grises y la única solución que se le ocurrió fue convertirse en un asesino y darle de su propia medicina, en medio de este eslabón encrusijado. Consiguió un arma por medio de uno de sus amigos, lleno de rencor y desesperación corrió a su casa y esperó a que cayera la noche para poder trepar por la ventana.


Amaya se movió de la cama para buscar el lado más frío. Sebastián se asustó y retrocedió lentamente. No podía ir en contra de sus principios, comenzó a dudar de su convicción y cerró los ojos para no sentir la bilis. Izó el arma, mientras entreabría los párpados. Disparó. El sonido de bala retumbó en el cuarto dejando una costra en el aire. El arma cayó junto con el cuerpo de Sebastián y la sangre salpicó las ventanas, dejando un horizonte incierto

viernes, 12 de marzo de 2010

ANECDOTARIO 9


FÁBRICA DE COLORES

Casi ni sentí el viaje, estaba concentrado en los articuentos de Millás, por un momento pensé que me había pasado de paradero hace media hora, pero cuando me fijé bien estaba equivocado y faltaba como cinco cuadras para llegar al emporio comercial de Gamarra. Mi mamá dormía a mi costado, por la posición en la que se encontraba deduje que descansaba placenteramente. Quise no despertarla para irnos hasta el último paradero, mientras yo me devoraba el libro, puesto que en mi casa no podía leerlo ya que el vicio virtual me sumerge en sus aguas. Pero no estaba dispuesto a arriesgarme a correr el peligro de que mi mamá despertará y me diera un coscorrón por mi imprudencia. La liberé de los brazos de Morfeo y bajamos en el paradero que venía.

Mi temor a estos sitios tan concurrido por personas freak me convierte en un paranoico extremista. Guardo mi libro en la bolsa de mi mamá y la abrazo para sentirme más seguro y de paso para que no le roben. Camino mirando a todos lados y siento que me persiguen. No logro saber quién, pero la sensación apócrifa me acelera el corazón.

Pero ya sé que no debo preocuparme por esta obstinada alucinación, por que ya varias veces he experimentado este tipo de experiencias en estos sitios y siempre el aburrimiento ha terminado por vencer a la preocupación. No quiero ser aguafiestas con mi mamá y me contengo. El tiempo transcurre sin piedad y la noche ya comienza a dar sus primeros indicios de existencia. Entramos a una tienda, no le gusta nada . A otra, tampoco. Estoy en plena peregrinación, hasta que por fin encuentra algo y bajamos hasta un sotano que parece el inframundo por que esta demasiado camufaldo. Pero hay buena ropa, me quedo sorprendido con los polos que lucen los maniquis corpulentos, me miro al espejo y me decepciono. Mi madre escoge unas faldas simpáticas y lo pide en color verde. La vendedora busca y le muestra todo un pilote de diez unidades de distintos tonos de verde. Para mí resulta insólito ese acto, en cambio para mi mamá y la negociante resulta un hecho casi cotidiano. Tenemos verde manzana, verde agua, verde loro, verde militar, verde petróleo, verde óleo, verde botella, verde hierba, verde pálido... Ah y aquí también hay un verde viejo - le dice. Pienso que si hay verde viejo también habrá verde bebé, verde puber, verde adolescente, verde adulto, verde maduro y verde senil. La idea me perturba y me pongo a observar la transacción atentamente.

Cuando por fin termina de comprar todo damos unas cuantas vueltas por algunos locales para buscar lana. Antes de llegar al paradero para tomar el bus encontramos una tienda que los vende y entramos. Otra ves quedo sorprendido al ver el catálogo de colores de lana que nos muestra el joven. Hay rojo sangre, rojo tomate, rojo metálico, etc.

En el bus de regreso mientras mi mamá va conversando por celular me pongo a pensar que es un mal negocio estudiar periodismo y que en este mundo tan estético y consumista resulta un negocio redondo crear distintos tonos de colores. Aun así sean iguales puedes usar tus artimañas de negociante para que el comprador termine creyendo que son disimiles. Por mi parte he decidido comenzar a crear distintos matices, para luego aperturar una gran empresa.

Estos son alguno de los colores en los que he pensado: Color Edward Abarca, color Carlo Reátegui, color Rodrigo Jauregui, color Carlos Rosas, color Jireh Pamela, color Diego Abarca, color Kevin Alfaro, color Teresa Quintanilla y hasta color Mario Vargas LLosa, color Julio Cortazar, color Mario Benedetti, color Gabriel García Marquez, color Juan Rulfo, etc, etc. Vaya que si es un buen negocio...

jueves, 11 de marzo de 2010

VIVIR NO ESTÁ DE MODA


*Cuento entregado al taller de Renato Cisneros*


Te despertaste sudando y con la respiración acelerada. Intentaste regular tu ritmo agitado y no pudiste, pensaste en la muerte, te asusto la idea y por eso decidiste levantarte y tomar aire fresco. Saliste a tu alcoba y la serenidad volvió a tu alma. Cuando ya estabas totalmente reconfortado del susto entraste de nuevo a tu cuarto y te acurrucaste con las sábanas para intentar dormir de nuevo. No pudiste y te pusiste a divagar en medio de la nada. Cuando recobraste la conciencia, una situación fortuita te hizo dirigir la mirada al frente. Había un reloj de pared que marcaba las once. No le tomaste importancia hasta que viste la fecha del día en tu celular. Preso de una ignominiosa desesperación te cambiaste rápidamente con lo primero que encontraste a la mano. Apenas y tuviste tiempo de humedecer tu rostro con un paño y una colonia. Buscaste apresurado la llave del wolksvagen y no la encontraste por ningún lado. Desesperado viste como solución ir en taxi. Por un momento odiaste a superman por no poder volar. Rebuscaste por última vez en tus cajones y encontraste la llave camuflada entre las cartas furtivas de tus exs novias. Saliste de casa y partiste embalado, dejando en la calle un olor a llanta quemada.


Tomaste la ruta más cercana, te fuiste por la Vía Expresa. El tiempo te condenaba a imitar a un corredor de fórmula uno. Los muchachos de tu clase te debían estar esperando compungidos. O quizá coléricos. A mitad de la ruta llamaste a una vendedora desde tu ventana. Querías comprar un chocolate para suplir falsamente el desayuno que no habías tomado. No pudiste negociar con la ambulante por la excesiva bulla del carro que se instaló a tu costado. La salsa de Héctor Lavoe te irritó al instante y viraste al costado para gritarle al conductor que bajara su volumen. Te quedaste pasmado al verlo y al ver el auto. Todo era idéntico, llevaba el mismo zapato de cuando eras pequeño colgado en el espejo, tenía el mismo aromatizador, llevaba uno papeles en el asiento aledaño y lo más insólito, que el conductor era una copia exacta tuya. Dudaste por un instante y sacudiste la cabeza. No había confusión, él eras tú. Te llevaste la mano a la cabeza y sorprendido viste como tu copia lo hacía también. Las bocinas de los autos que estaban atrás tuyo te hicieron asustar y al ver que el carro en el que iba tu clon partía rápidamente, aceleraste y lo seguiste. Mientras lo tratabas de observar a dos carros delante tuyo, el semáforo cambio a rojo, y decidiste llamar al encargado de la clase que tenías que dictar en Jesús María. La voz ronca del otro auricular contestó y le explicaste que no ibas a poder ir por que estabas atascado en la Vía Expresa por culpa de un accidente. Te creyeron y colgaste. De repente sí tenías algo de razón, te había ocurrido un accidente, las llamas de tus incógnitas hedonistas habían tocado tu puerta y te diste cuenta que lo que alguna vez imaginaste que podía ser un placer divertido se había convertido en una desolada desesperación.


Llegaste hasta las calles de La Victoria, nunca te habías fijado en el inmenso monumento a Maco Cápac, pero te parecía heteróclito que tu otro yo lo hiciera con la avidez de un escultor. Estacionaste el carro, al igual que él, en una calle cercana a la plaza. Lo seguiste, sus pasos te llevaron a una de las bancas de la plaza. Agazapado en un rincón lo observaste. Vino un señor con terno que conversaba por celular y lo saludó, intercambiaron palabras y también un paquete. Luego se fueron caminando por la avenida, hasta llegar al cine Beverlly, se despidieron y tu clon entró al cine no sin antes mirar a todos lados, un poco asustado. Lo seguiste sin pagar nada. Te sentaste en la butaca más cercana a él, cogiste un papel e hiciste el ademán de leerlo con tal de que él no te viera. Las luces se apagaron y tuviste que agudizar la vista. La película estaba comenzando pero no despegaste tu mirada de él. Hasta que un gemido excitante te hizo perder la concentración. Te habías metido a un cine que proyectaba películas para adultos. Todo esto te parecía muy raro. La sala no paraba de emitir sonidos quejumbrosos. Esperaste con calma que las luces se encendieran una vez terminada la función. Seis asientos al costado tuyo había una pareja de hombres, uno de ellos se subía el cierre, pero no te llamó la atención por que estabas concentrado en el hecho más histórico de tu vida. Seguiste al susodicho hacia el baño. Esperaste afuera. Un sonido de bala te hizo sobresaltar, te asomaste a ver lo que había pasado pero la puerta se abrió y te hizo retroceder. Viste a tu otro yo corriendo desesperadamente con una pistola en la mano. Fuiste tras él pero al salir del cine ya era demasiado tarde, apenas y pudiste ver como se subía a un taxi amarillo. Se fue y te quedaste en silencio. Te sentiste condenado a no vivir en paz y viste que la gente salía del cine desesperadamente, pensaste que te podían confundir con el gestor de tan brutal acto y te escondiste al costado de la boletería. Cuando la policía ingresó al lugar del homicidio notaste que te podías camuflar entre la gente aglomerada. Poco a poco fuiste huyendo y cuando ya estabas libre corriste en busca de tu auto. Arrancaste y partiste sin rumbo.


Decidiste volver a casa, estabas devastado, te echaste en la cama y encendiste un cigarro. Te pellizcaste para comprobar que no eras víctima de un mal sueño, pero todo seguía igual, no pudiste resignarte y hasta quemaste tu mano con el encendedor y no sentiste nada. Te serviste un shot de vodka y lo tomaste de golpe, sin suavizarlo con limón y sal. Caminaste hasta el baño cabizbajo, te lavaste la cara y cuando levantaste el rostro para verte en el espejo te asustaste y sentiste que tu alma se perturbaba. No había tu reflejo…

miércoles, 24 de febrero de 2010

ANECDOTARIO 8


* Tercer texto entregado al taller de Renato Cisneros *

UN SUEÑO ATÍPICO


Cuando creía que nada digno de contar me había ocurrido en esta semana, me dispuse a desenterrar una historia ficticia que venía tramando desde hace buen tiempo. Admito que esperaría que los lectores me crean cual feligreses fieles que esta es una historia que me pasó hace poco. Pero como los lectores de ahora son bien taimados y sagaces no me creerían ni una pisca. Así que mientras me iba envolviendo en medio de mis devaneos descarriados caí en los brazos de Morfeo y quedé en estado de coma por varias horas.

Desperté cansado y sin ganas de nada. Pero poco a poco fui tomando lucidez y recordé con profunda claridad todo lo que había soñado. La duda, a veces propia de los sueños que se sienten tan de carne y hueso, me invadió y pensé que quizás todo este sueño era una especie de trauma psicologógico que venía acarreando desde muy pequeño. Estaba en jaque frente a una evidencia tan ensordecedora e hilarante. Las imágenes se me vienen a la mente con frenesí y las ganas de contarlo todo se hacen indudablemente más poderosas.

Recuerdo que la escena era una típica cocina de un distrito populoso limeño, con alacenas de mármol, bártulos de plata muy finísimos, una mesa redonda, una cocina de seis hornillas y una potente radio de buena marca que tocaba las mejores trovas de Silvio Rodríguez y Mercedes Sosa. Esa música que me gusta tanto y que son muy buenas para inspirarse y enfrentar al temor de cada escritor: El papel en blanco. En el lugar de los hechos hay dos personajes, un joven muy pelucón que tiene el pelo hondeado, lleva una gorra en la cabeza y tiene una mirada apocada. No hay alguna manera de confundir a ese tipo con otro que no sea yo. Y el otro personaje, es más bien una mujer que al inicio no logré identificar. Ella está sentada en una mesa, con un babero y en las manos lleva un tenedor y una cuchara que las golpea horizontalmente contra la mesa. Yo estoy frente a la hornilla de la cocina, mirando el contenido burbujeante de una olla gigantesca. La manecilla más grande del reloj marca las doce y la más pequeña el treinta. De un momento a otro salgo de la cocina e intento dejar encargado al otro personaje que le eche un ojo a la comida. Pero finalmente decido no hacerlo y me voy. Cabe la posibilidad de que no lo haya hecho por que quizás recordé una escena del cuajinais explicándole al chapulín por qué se quedo ciego (Con la extrañeza y jocosidad que sólo chespirito ha logrado): “Es que mi mamá me dijo anda échale un ojo a los frijoles y yo le eche mi ojo, por eso me quedé tuerto”. Después de algunos minutos volví a la cocina, cogí un cucharon de palo y lo sumergí en la olla, comencé a darle vueltas y luego probé un poco de la sustancia caliente que hervía en la olla. Recién pude darme cuenta que era una sopa hervida con varias especias. Cogí de la alacena un plato hondo y serví un poco del contenido de la olla. Cual si fuera un equilibrista en una cuerda floja llevé el plato hasta la mesa. Luego apagué la cocina y me dirigí donde estaba el otro personaje. Me senté a su costado, llené la cuchara con sopa y la llevé a su boca. Ella levantó la mirada y me di con la sorpresa de que era mi madre. Una señora hermosa con todos los implementos que tiene un niño al comer. Pero eso no me fue impedimento para seguir alimentándola. Mi madre comenzó a renegar pero yo no caí en la angurria. Me votó la sopa y me dijo que no iba a comer eso e hizo un inconfundible puchero. Yo como buen padre, pero que en este caso era el hijo que alimentaba a su madre de cuarenta años, le canté: “Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña…” pesé a mis intentos ella seguía firme en su posición. Recurrí al otro método, cogí la cuchara y le hice imaginar que eso era un avión que volaba por todo el mundo y que después de un largo viaje iba a aterrizar en su boca. A ella ni le interesaba si un legítimo ovni aterrizaba en su paladar. Me sentía frustrado, estaba a punto de tirar la toalla, pero un halo de luz iluminó mi mente y me hizo saber que había un método infalible. Ese método tortuoso que recurre al miedo, esa especie de cuento de terror que los padres usan despiadadamente. Le dije pausadamente, para que entrara bien en su cabeza, que si no comía la sopa iba venir el cuco y se la iba a comer. Pero joder, que insensible se había vuelto mi madre. De un momento a otro se paró, arrojó el babero que tenía la cara de snoopy al suelo y cogió la cuchara. Me tiró un buen coscorrón e invirtió los papeles, era ella quien ahora me obligaba a comer. Yo sabía que no podía decirle que no, porque ella me amenazaría con el perverso cuco y yo para mi mala suerte, en el sueño, seguía creyendo fervorosamente en este monstruo peludo.

He vomitado todo el sueño que tuve y no cabe duda de que los sueñ
os, sueños son. Todo esto me ha hecho recordar algo que alguna vez escribí en uno de mis primeros cuentos: “Soñar es imprescindible. Alguna vez mi tío me dijo que soñar era escapar de la realidad y por eso nunca ha soñado. Creíble o no yo le respondí ¿Entonces, para qué eres humano?”

sábado, 20 de febrero de 2010

ANECDOTARIO 7



PARA QUERERTE MÁS NO TENGO TIEMPO *

* Ella que pasa - Poema de Mario Benedeti " Qué mas quieres/ te quiero/ te quiero solo dos o tres minutos/ para quererte más no tengo tiempo/*

Acababa de comprar de la bodega de la esquina unas cuantas palabras: Sustantivos, verbos, adjetivos, adverbios, pronombres, conjunciones, etc. Por supuesto que tuve que romper la alcancilla(Una lata de leche) para poder adquirirlos. No fue fácil, creeme, a pesar de que vivo a media cuadra del sitio donde expenden estos artilugios tuve que esperar a que mis padres vinieran a abrirme la puerta que habían cerrado con llave por equivocación. Luego bajé las gradas y fui a la tienda. Una multitud de gente gritaba los productos que querían adquirir. Yo como siempre, fui el último. La señora, una morena alta y gorda, me atendió casi con desdén. Haber joven ya no tenemos pan, ni leche, ni jamonada, ni frutas, ni jugos, ni golosinas, ni... No tenía prácticamente nada, pero yo no estaba famélico ni tenía el prurito de querer comprar cosas para engullir. No se preocupe, yo sólo vengo para comprar unas cuantas palabras. Ah, eso, pero temo decirte que algunas ya caducaron y otras estan llenos de polvo y hongos. Igual démelas, no me importa que esten casi inservibles sólo las necesito para hacer un poema sin importancia. Qué palabras te doy?

Cogí las palabras y me fui directo a casa. No necesitaba inspirarmme para construir algo que ya rondaba en mi cabeza hace tiempo, simplemente las iba a vomitar y vomitar hasta quedarme vacío. Me fui al depósito, encendí una vela para poder observar en medio de la oscuridad, cogí una de las fotos de ella que había impreso para guardarlo en mi cuarto. Y como si fuera manejado por otro individuo comencé a escribir sin detenerme. Mientras escribía baladíes, las palabras que había comprado iban desapareciendo. Tenía un suficiente batallón de ellas. Se me hizo imposible no recordarla. Su pelo, que por caprichos del destino a veces se ahonda, apareció en cuarta dimensión y se movía logrando rozar mi cara. Sus manos pequeñas imitaban los movimientos de una bailarina de musica arabe. Su cuello que todavía tenía la marca de mis devaneos se estiraba como quien pide que le clave los labios con el veneno del amor. Pero nada podía hacerme cambiar de idea, todo lo que escribía era cierto aun en lo absurdo.

Su indiferencia ha marcado un hito importante en mi vida. Soy un ser insensible por que sus gestos nunca galoparon sobre mi mirada. Indudablemente ella se ha enamorado de un poeta, mi principal enemigo, que le escribe y le escribe sin marchitarse. No soy bueno para la poseía, ni para ensayar un escrito bien redactado, en eso sí, estoy en desventaja.

Creo que nunca terminaré de escribir toda esta confución encrcujida que llevo dentro. Se me acaban de terminar casi todas las palabras, estoy cansado, hace frío y no quiero salir de nuevo a la calle. Me he quedado sólo con treinta y dos palabras:

"Hay minutos en los que no te conozco ni un poquito y es probable que no te piense por mucho tiempo. Ahora ves, quien te podría querer menos que yo amor mío."

viernes, 19 de febrero de 2010

ANECDOTARIO 6


MAMÁ, NO QUIERO SER ANTONIANO

Ilustrémonos: San Antonio es un colegio parroquial (Eso es discutible) que está ubicado en Ayacucho, debajo del mercado central y exactamente donde la señora Disentería vende sus nada desdeñables cuchicancas(cuero de chancho tostado). Esta casa del saber esta bajo la tutela de unos frailes que viajan cada fin de semana para ganarse la vida saltando de un acantilado de la costa verde (Lima) en el restaurant El salto del fraile. Todos sus pedagogos son egresados de su casa y ejercen la docencia como si se tratara de un juego de canicas. Tienen como fiel representante a un señor que perdió una extremidad en una batalla campal contra el SUTEP (Héctor Vega) y también entre sus principales logros están el haber obtenido el primer puesto en el concurso de la opera musical “Las basuras también cantan” gracias a la imponente voz de Michael y además llevan conseguido varios laureles deportivos ganados por walkover. Sus alumnos, sin excepción alguna, han ingresado al primer intento a universidades como la OPA (Organización Peruana de Antonianos) y otras. Es un colegio mixto (varones, mujeres, animales, fenómenos, extraterrestres, etc) Estos sujetos por lo general calumnian a los individuos azules diciéndoles que no son muy masculinos. El que se pica pierde. Por otro lado a las mujeres – con algunas excepciones- suelen gustarles los varones dos o tres años mayores que ellas. Quedando así prácticamente descartada mi intención para con una de mi misma promoción. Por que sepan bien ustedes que yo no me meto con menores (¿Okay?) Hay mujeres bonitas como también las hay de lo opuesto. ¿Varones? Si es que los hay, son patéticamente incomprendidos. Ellos son los ¡Antonianos! o ¡Anto – ni – anos!


No hay nada peor que vivir quince años de tu vida, que de por si vivir quince años en este mundo ya es algo vulgar, frente a la escuela religiosa San Antonio de Huamanga. Tener que soportarlos cada día que sales de tu casa y ver ese uniforme cremarrón bambolearse en plena calle es una maldición propia de Satanás. No conformes con tanto abuso tienes que salir de tu colegio y volver a casa para ver una multitud de pasmarotes gritando en plena calle y comprando helados por doquier para embarrarse sus dulces manitos. No puedes pasar desapercibido, eres tú contra una cantidad grandiosa de bárbaros, a veces hasta he preferido llegar a casa con bivirí y guardar la camisa de mi colegio (Al que tanto odian) en mi mochila. Una cuadra antes de mi casa comienza el laberinto convulsivo de miradas malignas. Antonianos por todos lados. Parecen ratas que luchan por comida.


Un día llegaba a casa con hambre y decidí correr. Los antonianos habían salido temprano y me los topé en mi puerta. Vivo en una especie de quinta donde para no desentonar con la aberración hacia mi persona viven dos jóvenes que visten de cremarrón. No puede ser, aparecen hasta en la sopa. Estaban ahí, ellos y sus amigos. Habían acorralado a un enano y estaban a punto de embadurnarlo con harina y huevo. Los vándalos lo hicieron trisas y dejaron el patio hecho un lodo de mierda. Si la memoria no me falla, a los pocos minutos vino un antoniano famélico (Brandolero) y se comió los restos de la mezcla hedionda.


Mi mamá ha estudiado en ese colegio y por razones de lealtad me quería hacer estudiar ahí. Mi papá, tan sabio, intervino para que me fuera al Salesiano. Aunque tan afortunado no soy pero por lo menos me libré de esta polio antoniana y fui a parar a un colegio que no es la gran cosa. Salesiano salesiano tampoco soy. Pero antoniano ni aunque me maten. En realidad me hubiera gustado no estudiar.


Yo confieso: Que he estado con una antoniana. Que me he gustan un par y un poco más de ellas. Que me he puesto su uniforme. Que me he choreado el uniforme de un antoniano para posar ante las cámaras. Que me he rebajado a decir que soy antoniano (Mi hermano también lo ha hecho) Que me he embriagado para que ellas me vean. Que ellas han limpiado mi vomito después de que cometí una sandez. Que ahora creo que las antonianas no sirven como enamoradas. Que uno de sus profesores fue mi tío. Que me infiltre a uno de sus salones para poner en la pizarra: Nosotros amamos a Abimael Guzmán. Que he ensuciado su patio lanzando aviones de papel por doquier, pepas de frutas, botellas de cerveza y globos. Que he insultado a sus alumnos desde mi balcón y luego he escondido la cabeza. Que he gileado con algunas desde mi azotea. Que mi importaba poco que me dejaran ingresar o no a su fiesta por que igual podía ver todo desde mi casa. Que he enseñado mi pecho calato ante todos ellos. Que me he tirado la pera para ver sus recreos y mofarme de ellos. Que he agarrado con una de ellas más de mil veces. Que me he morboseado viendo algunas que han desarrollado precozmente. Que he amenazado de muerte a uno de ellos. Que este es mi primer texto injurioso contra ellos. Que aborrezco a sus galanes de perrilladas. Que les he puesto apodos innumerables. Que he querido soterrar a su guachimán. Que todos sabemos que ese gordito cantor (Michael) tiene sangre salesiana. Que no me meto con ellos porque manejan bien su verduguillo. Que debo admitir que aprecio a alguna de ellas. Que últimamente no me causa ni un mínimo de sentimiento una de ellas. Que algo bueno que tiene ese colegio es la chicha morada que venden en sus partidos (Aunque después te ocasione una liquides fatal en los agujeros pudendos) Y finalmente debo decir que no soy ni antoniano, ni salesiano y que por ultimo ni soy humano.


Yo no quiero ser antoniano para que me cobren menos la pensión en las universidades. Yo no quiero ser antoniano por qué no sé ni quien es San Antonio. Yo no quiero ser antoniano porque su uniforme tiene marrón (El crema es de Universitario de deportes) y además porque la última versión de su presentación es inigualablemente horrible. Yo no quiero ser antoniano porque tendría que aguantar las bombas lacrimógenas que lanzan al colegio cada vez que hay paro de profesores. Yo no quiero ser antoniano porque a mí me gusta jugar futbol y en ese patio tan diminuto lo único que se puede jugar es fulbito de mesa. Yo no quiero ser antoniano por que cuando llueve los salones se mojan. Yo no quiero ser antoniano por que el techado que cubre el patio para volando cual si fuera una decapitadora. Yo no quiero ser antoniano porque el teatrín es más oscuro que la casa de los vampiros. Yo no quiero ser antoniano porque me gustan las corbatas. Yo no quiero ser antoniano porque me gustan que los baños sean privados. Yo no quiero ser antoniano porque me aburren los sonidos desafinados de los instrumentos. Yo no quiero ser antoniano porque odio a las personas fingidas. Yo no quiero ser antoniano porque tengo mala experiencia en el amor. Yo no quiero ser antoniano porque si hay un terremoto de seguro muero.


Finalmente: Mamá yo no quiero ser antoniano, porque soy bien varón…

jueves, 18 de febrero de 2010

ANECDOTARIO 5



LA CRUEL REALIDAD

Yendo en el bus de regreso a mi casa, después de clases con un periodista que buscaba novia (Oiga usted ¡Todos buscamos novia!), me cuestiono intrigado al ver la foto que aparece en mi DNI de menores. ¿Quién este tipo? – me digo consternado. Sinceramente no sé como la RENIEC pudo haber aceptado la foto de un asaltante de carteras del Jirón de la Unión que ha sido atrapado infraganti y posa asustado ante la cámara, en vez de mi respetable (Seriedad por favor) rostro. Me miro bien en el espejo del chofer del bus y luego vuelvo a ver con extraña sensación el rostro que aparece en el documento de identidad. Ahora llevo una cabellera frondosa como si fueran varias ramificaciones que parten de un mismo punto. Indudablemente he engordado un par de kilos. Y como si fuera poco estoy siendo atacado por los estragos de la vejes prematura. ¡Por Dios! en qué clase de hippie me estoy volviendo. El joven nostálgico que ahora soy, comienza a sufrir la invasión de una razón justa: Exijo que las fotos que aparecen en los documentos se actualicen cada día y que respeten fidedignamente los azarosos problemas que puedan ocurrir en el individuo.


Me quedo un rato paralizado en la nada y me dispongo a leer "Gato Encerrado" del señor Ampuero. Un magnetismo cómplice de mis tribulaciones hace que me fije directamente en la contraportada del libro. Aparece un señor de edad madura, con un saco horrible de media estación, un pantalón que de seguro no es más grande porque no le alcanzó la tela para la confección (Pobrecito) y una calvicie característica de un limeñazo criollo. Pero en esencia nada de eso me perturba, lo que me llena de cólera es ver su buena pinta de escritor y su nada desdeñable sonrisa frente a la cámara. Otra vez, para mi mala suerte, vuelve el espíritu autodestructivo. ¿Porque no puedo salir decente ante el lente de un cámara? Indudablemente soy acreedor de las más malas fotos de la historia juvenil literaria. Ayer nomás, fui a inscribirme a la UPC y me tomaron la foto respectiva para ser entrevistado. No podía salir con gorro así que tuve que sacármelo y dejar a vista y paciencia de todos los postulantes mi achatado pelo. Traté de disimular el look arreglándome el cabello mientras me veía en una de las pantallas de la computadora vieja que usan los alumnos para saber sus notas. Llegué sereno a la cámara e intente poner una sonrisa forzada. Minutos después me entregaron el carnet de postulante. Lo recibí con ansias y al verme me di cuenta de que ya no tenía la mala suerte de parecerme a un facineroso de ligas menores. La imagen era peor aún, tenía una mirada de como quien amenaza de muerte a alguien, un reo contumaz que lanza una diatriba contra el lente de la cámara y trata de insinuar de algún modo esto: !Qué viva la revolución comunista! !Que viva Mao! !Qué viva Abimael, la cuarta espada!

He llegado a casa sin ganas de seguir pensando y más bien me he puesto a hurgar mis archivos más íntimos en los que aparezco en fotos heteróclitas y risibles. He encontrado una que es la elegida, donde para no variar sigo sin ser fotogénico, y la he colgado en mi facebook. Esa será la foto que aparecerá en la portada de mi libro (Si es que una editorial aventurera decide publicarme) y no habrá derecho a rectificación. La imagen es en blanco y negro, aparezco como todos los nuevos escritores jóvenes mirando al vacío, tratando de filosofar en medio de una pose vallejiana ("Hay hermanos muchísimo por hacer") y en medio del mutismo mi mirada refleja estas palabras: “Me gusta la literatura y como si fuera difícil, también escribo"

miércoles, 17 de febrero de 2010

El Sobremuriente


Segundo trabajo ( personaje ficiticio) entregado al taller de Renato Cisneros

Julián Muñoz nació hace aproximadamente trece lustros en la clínica “El Pezón de Sartre”. Su progenitora lo abandona al verlo: Un ser pigmeo, gelatinoso y nauseabundo. ¡Has parido una cochinada! le recriminó su padre a su madre y sin dudarlo se largó del país para no volver más. Julián fue dejado a la deriva, bajo la sombra de un crepúsculo, en un riachuelo que llevaba basura. Una vendedora de Cachangas que vivía por ahí lo tomo en adopción y lo crio hasta los doce años. Cumplida esa edad Julián se escapó de casa para realizar su sueño. Ser astronauta. Nunca logró tal hazaña pero como recompensa a su frustración y fealdad obtuvo poderes de vaticinio y telequinesis. El primer vestigio de esta habilidad salió a la luz cuando tuvo un sueño. Su mascota preferida, una rata llamada Chayane, sufrió una especie de embolia arterial producto de un empacho sin medidas y murió a las pocas horas. Julián despertó con fiebres y ningún médico pudo sanarlo. Pocos días después, efectivamente, su rata falleció y la calentura febril desapareció como por arte de magia. Sus habilidades como pitoniso se hicieron conocidas cada día más y por razones obvias fue objeto de estudio en el instituto de sucesos paranormales. Julián a pesar de que había sido clasificado por la ciencia como un pequeño humanoide poseía sentimientos que son propiamente de humanos. Odio incontrolable hacia la gente que lo rechazaba, ecuanimidad ante los problemas sociales y un amor colosal para con los roedores. En sus últimos días de vida terrenal se dedicó a asesinar sus flageladores. Murió producto de un paro cardiaco, su marcapasos falló repentinamente. Algunos cuentan que vio un fantasma más feo que él. Llegó al infierno y Luzbel lo envió a lugar de los no identificados. En el submundo organizo varias marchas revolucionarias para reclamar su derecho como muerto. O es que acaso “el descansa en paz” es puro baladí- decía. Julián postuló a la alcaldía de la zona más castigada del infierno. Sus dotes de adivino le aseguraban la victoria. Ganó las elecciones e impuso su doctrina. Liberó de las penurias extremas a algunos pecadores y por esta razón el diablo mandó a que lo asesinaran. Julián Muñoz volvió a morir y se fue a un lugar inhóspito y lúgubre donde perdió todas sus habilidades psíquicas.





* Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia *

martes, 16 de febrero de 2010

ANECDOTARIO 4



EL FELÓN ARREPENTIDO

El dolor que puede sentir el mejor amigo al saber que su copatriota de guerras y aventuras oportunistas le ha jugado una mala pasada con la mano acusadora es casi similar estar sometido a una tortuosa interrogación para redimir las culpas de tus palomilladas en el colegio ante un flacuchento narizón que tienes como director pedagogico. Bien lo decía el filosofo amarillista Amadeo Aquino: "No hay dolor más humano que la traición a espaldas". Si bien podemos recordar un poco de su pasado diriamos que este pobre ser rollizo y mofletudo sufrio la traicion en carne propia durante su estadia como docente en la prestigiosa "Escuela" SAHlesianos. La envidía puede ser un ente favoritario en este tipo de jugarretas de mal gusto. Pero sinceramente yo no creo que lo que haya hecho mi amigo ese veintidos de mayo haya sido una mera coincidencia con la aversión hacia mi persona (Qué clase de ignorante podría tener por lo menos una pisca de envidia ante mí) Mas bién mi hipotesis se va hacia este campo inhospito llamado "Líbrame del mal" (Que quiere decir: Yo no conosco a este tipito malcriado que anda gomeando a sus profesores con objetos rusticos) o quizás la suerte este conmigo y lo que haya querido hacer este caballero no sea otra cosa que me alargen la vaciones y que tenga una anecdota entre bruces para que nazca en mí ese espiritu quijotesco.

Esta es la historia que tambien podría tener un titulo más apropiado como "La proeza" o "El inverosimil arte de lansar tizas". Aunque son titulos menos gastados he decidio tomar a rienda suelta este caso de cuando los amigos te traicionan. Hoy en día dentro de la alegoría de la palabra amigo esta la traición. Amigo que no te flagela una vez no es tu amigo. Asi que preocupate. Pero con esto no quiero decir que tu amigo pueda darse el lujo de joderte la vida hasta en la tumba. Ese ya no es tu amigo, ni tu enemigo, en verdad ya no tiene calificativo.

La anecdota se remonta hacia los días marianos del 22 de mayo. En el reclusorio SAHlesianos (Colegios ya no hay) Un mediodía caluroso, propicio para la palomillada. Que como ustedes ya saben, vive dentro de mí. Gente abarrotada en las tribunas, la pasión de los vandalos se hace notar a simple vista. Comienzas a lanzar piedritas a los más chiquitines de la primaria. Los profesores se hacen los de la vista gorda, algunos, como Toribio Yankee no paran de reirse como autistas. El gallito de pelea, pero que no tiene el pico de navajero salta a la tribuna y amenaza con castigar a los energumenos irrespetuosos. La historia transcurre normal a partir de ahi. El ambiente se transforma en sereno, sobrio y sin una pizca de enardecer los animos. Hasta que ocurre lo inesperado. Maldita sea, estoy sentado en una de las gradas de la tribuna y una fuerza sobrenatural hace que mi mano comience a moverse con la agilidad que uno lo mueve al ver una pelicula lujuriosa. Yo no quiero hacer nada, pero esta especie de fuerza magnetica me lleva a cometer la mas grande de la proezas que hayan existidos durante los ultimos lustros en este reformatorio-casa de estudios. Mis cinco dedos de la furia cogen desesperadamente un pedazo de estuco que esta por desprenderse de la pared. Lease comunmente tiza. Es un pedazo considerable, lo suficiente como para desatar en lagrimas al destinatario de tal salvajada. Comienzo a hacer saltar el pedazo de tiza blanca en mis manos cual si fuera un caputo tostado. El caputo comienza a quemar y tengo que lanzarlo para no calcinarme las manitos. Mi cabeza gira como el exorcista y mis ojos saltones divisan con profundidad la cara del cacheton sin gracia que anota algo sin importancia en su pequeño diario verde. Ahi está el profesor extraño, un gordito malévolo que profeza las teorias logaritmicas por todo el mundo, el cacheton sabrosón que crea jitasos reggaetoneros mensualmente en compañía de los otros profes con flow. No podía creer el rencor que se generaba en mí en esos instantes, quería a toda costa lanzar ese pedazo pastoso hacia el inflado cuerpo del docente que mira la cara de sus alumnos inadverditamente. Quizas sin saber que el futuro le trae una mala pasada y que debe ponerse a salvaguarda por que esta en la mira de un nuevo atentado terrroristico. El desalamado de Ajotaerre Vin Laden (yo) quiere tirar al suelo una de las mas grande potencias arquitectonicas de todos los tiempos. El colosal cachete de ese individuo. Sin dudarlo arrojo el objeto que tenía entre manos, queriendo simplemente que le caiga en la pierna o en el peor de los casos en la pechuga. Pero no es así. Con el destino no se juega y el estuco de grande proporciones le cae de lleno en el pómulo derecho. La víctima toma su rostro y parece que quisera convulsionar. Despues de un rato comienza a llorar pensando que se ha quedado invalido y que le tendran que hacer un transplante de rostro (Si yo fuera él, qué feliz me sentiría, agradecería el milagro que estaría por producirse - transplante de rostro- !Magnifico! voy a ser otro) Parece que a este estralopitecus que tenemos como profesor le decepciona la idea de cambiar de canon. No entra en su tullida cabeza tener otro rictus y que ya no lo podamos reconocer a simple vista. Lo más probable es que su mujer- si es que tiene- lo vote de su casa confundiendolo con un vendedor de enciclopedias o un repartidor evangelico del atalaya.

El viento produce un sonido caracteristico al golpear a alguien. Amadeo Aquino gira los ojos para ver al desalmado que ha osado jugar con sus sentimeintos. Atina primero en llamar al que se rie espontaneamente. Un blanquiñoso amanerado es confundido con el gestor de este deshonesto acto. Todos sus amigos lo defienden y yo me muerdo las uñas y la carca y la piel y los nervios y los huesos del dedo. Atrás mio estaba un crespito reilón que sin dudarlo mueve sus dedos lentamente, estira el índice y apunta sin ningun escrupulo contra mi persona. Yo giro para ver a quien pertenece ese desafiante dedo que me acusa sin medir las consecuencias. !Oh! sorpresa, es belezeta. Ya vas a ver chiquillo encarrujado que conmigo no se juega- pensé quizas en esos momentos. No bajaba el dedo, se había mimetizado en ese instante desleal. Esta escena me hace recordar a la magnifica providencia de Dios ante Pedro. Claro yo nunca voy a ser Dios, pero no encuetro otro simil mas universal que ese.
- Belezeta, en menos tiempo de que termine de llorar Aquino tu me habras traicionado-le digo.
- No Ajotaerre, yo jamás te traicionaría.
Acto seguido el gallo sin pico de Jhony el Phony es advertido por la multitud errante de que ha sucedido un acto mortifero de parte de la tribuna contra el profesor. Amadeo se queja y me pone como principal y unico gestor de este acto. Me obligan a bajar las gradas y la gente esta en silencio. Amadeo me revisa la cabeza pensando que quizás yo soy el niño de la pulicula "La profesía"- pero en versión bronceadito- y se da por satisfecho al no encontrar el simbolo del 666 en mi testa. Pero sigue teniendo sus dudas de que en alguna parte de mi osamenta oculto este diabolico simbolo. Me voy llendo por el sendero de la mala vibra rumbo al designio del infortunio. Belezeta sigue con el dedo estirado. Amadeo no para de llorar. Es ahi cuando Belezeta se da cuenta de su traición y suelta por sus pecositos cachetes una brisa de dolor humano.
- Tú eres amigo de ese tipo- le interroga Chemo Calderón.
- No, juro que no lo conozco- responde.
- Yo te he visto caminar con él e inventar prosas sátiras para nosotros- le reprime el pedagogo Alex Barboza.
- No, juro que no lo conozco.
- Tu eres el discipulo de la palomillada igual que él- le dice furibundo El Oscuro
- No, juro que no lo conozco.

EL calvario, producto de las cosas sin medida, es azaroso e insoportable en tanto calor. Tendré que esperar a que terminen los deportes. Minutos antes que venga El Phony llega Toribio Yankee con unos zapatos de skater y me mira con una sonrisa zocarrona. Es 22 de mayo, aunque en Perú cualquier día es digno para no hacer nada, y en el colegio estamos en actividades por que el 24 es el día de la madre de los SAHlesianos. El phony llega sin contemplaciones y me obliga a traer mi agenda. Amadeo se aparece y aprovecho para pedirle unas disculpas que mas saben a "Ya deja de llorar cachetón infame" Él acepta mis disculpas pero advierte que si no me suspenden se largará del colegio. Para lo que vales -pienso.

Subo al salón donde supuestamente adquiero conocimientos y al entrar la gente me aplaude. !Heeeeeeeeerooooeeeeeeee! vociferan hasta mis enemigos publicos. Un poco más y me cargan y me pasean como procesión por todos los rincones de esta casa del saber. Al fondo del salón esta Alex Chuk Barboza que se tapa la boca con una mano por que seguramente se esta matando de la risa (jijiji) Me felicitan- no me siento orgulloso- y sigo mi camino para sacar mi agenda. Bajo las escaleras y todavía escucho en el salón una barra portentosa que exclama mi nombre con profunda devoción. El Phony me expulsa un día. Cojo mi papeleta y me voy a celebrar el alargamiento de vacaciones. Llega la salida y la gente me pide que les muestre mi diploma de honor al merito por mi virtuosa participación en la semana jubilar de la virgen. En la papeleta me gustaría que fuera otra cosa que caresca de sentido.


Por su muy distinguida labor como revolucionario de las materias estudiantiles es usted acreedor a un día de descanso y una medalla de oro. Pierda cuidado por que guardaremos el pedaso de tiza en una cajón de los recuerdos mas gratos de la institución. Por esto y muchas cosas más es usted declarado "La quinta espada" de la sociedad.


Sonaría muy bufonesco e insensible pero se puede negar que la escolaridad peruana esta en declive y que necesita urgente un cambio radical. Belezeta no se apareció por ningun lado. No lo volvi a ver hasta cuando llego el dia de la procesión. Pero me contaron que pocos minutos despues de su traición se fue atribulado a su casa y se arrodillo en la azotea para pedirle perdón al Jefe de las palomilladas, Snoopy.

Años despues nuestra amistad se fortalecería y viajariamos a Vilcashuaman para presentar un proyecto de FENCYT y tambien seriamos invadidos por las erotomanias y travesuras propias de la pubertad en el Hotel Riviera. Nada puede compararse a esos años mozos que pase con él. Por eso y por muchas cosas más ven a mi casa esta navidad. No, no esa es una canción. Pero igual, puedes venir en navidad y en año nuevo, y en el día de los inocentes, y en bajada de reyes, y en carnavales y en semana santa y en el cumpleaños de Rosendo Cruz y en la fiesta de SAH, y en mi cumpleaños y hasta en mi desayuno numero 2000. Por que mi casa, es tu casa.

domingo, 14 de febrero de 2010

ANECDOTARIO 3



EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL FACEBOOK


Somos una cantidad considerable de peruanos (de 10 a 40 años) que hemos sufrido una hecatombe de sentimientos al ver el rostro de la mujer que nos gusta, mediante este programita virtual- que causa furor mundial- llamado Facebook. Aunque cabe resaltar que el hi5 es el programa de relacion social mas usado en el Perú. Pero esto no parece importar a la mayoría de peruanos de la clase media, ya que piensan o pensamos (por que yo tambien alguna vez lo hice, producto de mi ignorancia racial) que ese programa solo es pa la chusma de las clases mas bajas peruanas y que los que tienen "algun" rango en la elite social usan el muy de moda Facebook. Pero el tema que quiero tocar es el siguiente. Las relaciones previstas (tambien las hay fortuitas) que ocurren muy a menudo en este espacio virtual. Aunque hay algunos depravados pederastas, que debido al facil acceso a este recinto, la usan para manejar a su antojo a las jovencitas inexpertas.

Lo primero que hay que hacer es saber el nombre exacto o el correo de la persona que quieras ver en pantalla. Una vez que ya la encontraste tienes que esperar que ella te acepte como amigo. Para lo cual debes ser muy mentiroso y refinado en tus gustos. Si la flaca que quieres conquistar es culta, entonces en tu profile de preferencias, nada de reggaeton, nada de fotos indecentes, nada de que eres ateo, en general nada que te haga quedar mal frente a ella. Y más bien debes procurar tomarte fotos en terno, te debe gustar, cual filosofo literato, Silvio Rodriguez o Pablo Milanés, definirte como un hombre culto al que le gusta la politica, el arte, la historia y la religión. Entonces con todo esto ya podras salir a la cancha para hacer un primer buen tiempo. El segundo tiempo ya consiste en tu floro y tu capacidad de desenvolmiento cara a cara. Pero si esto no funciona, te jodiste. Las cosas como son, no tienes pepa pues varón.

El facebook es, sin duda alguna, el juego de hacer que las flacas te crean todo lo que dices y haces, aun así sea mentira.

Pero tambien puede ocurrir otro escenario (de entre los miles que hay) que viendo los comentarios que le han hecho a tu pata o a tu amiga encuentres a tu pitonisa ideal. Y decidas entrar a chequear sus fotos, si es que sus condiciones de visita te lo permiten. Entonces la agregas, le pides el messenger y le sacas plan. Acuerdan para verse un día y !Sas! resulta que con la que te encuentras es una cosa distinta a la de la foto. Decepción total. Tu Jenifer Lopez no había resultado ser otra cosa que tu Josefina Quispicanchi. Eso de decepción es discutible, generalmente va para los racistas, por que estoy seguro que todas las mujeres tienen un no se que, que puede volver loco al mas sagas de los hombres. Y tambien viceversa.

Como yo tambien estoy a la vanguardia de la tecnolgía, no podía ser una de las excepciones de estos pseudos romances elctronicos. Venía tiempo realizando la destreza de la prosa poetica como comentario en las fotos de algunas chicas. Intentando que alguna de esas me ligue. Efectivamente, hubo una (No voy a decir el nombre) que respondía a mis comentarios afanadores mediante mensajes privados por el Facebook. Nos concimos mejor- si esque te puedes concer a ciencia cierta mediante una ventana tan falsa- y decidimos vernos. Quedamos en el Jockey Plaza. Obviamente me bañé - no podía ser tan conchudo de ir oliendo a cigarro barato- y me perfume con Old Spice que hurte a escondidas de la caja de mi papá. No podía creerlo hasta yo mismo envidiaba a mi otro yo. Salí de casa con un poco de retraso, por lo que tuve que ir en taxi y pagar un precio exorbitante para vivir en San Borja. Aguanta un toque, !Qué baboso que soy!, el Jockey es más grande que el cachete de Aquino, donde diablos la podría encontrar, no tenía ni su fone number. Esperé en la puerta una hora y no vi a nadie que se le parezca a ella tal y como estaba en la foto de su perfil. Radiante, con el pelo suelto, lista para decir: "Con Head and Shoulders acción humectante mi cabellos esta suave, brillante y sin una gota de caspa". Que te pase esto es fatal. Casi semejante a quedarse sin papel en plena evacuacion organica.

Regresé a casa para conectarme al facebook y recien pude contactarme con ella en la madrugada. Me dijo que le disculpase, que no había podido ir por que se le presento un percance. Aun asi hayas ido era casi imposible que hubieramos podido encontrarnos,le dije. Por qué? - me respondió acompañado con una carita triste :( Por que el jockey es grande y no acordamos un lugar exacto para vernos- le respondí.

Pasaron como dos semanas y volvimos a acordar para vernos un día. En la puerta del cine mark. Llegué tempranísimo, estuve paseando por crisol, dando una breve ojeada a los nuevos libros del mes. Las relaciones perfectas o inclusive hasta imperfectas no se han creado para mí. Ella nunca se apareció. O quizás sí se apareció y al verme corrió despavorida. Quizás el molusco que llevo como cabellera asuste a los demás. O derepente ella no era la de la foto y se asomó solo para ganarse con mi espectacular figura de narciso (No se rían por favor) y yo por obias razones no pude reconocerla. Decidi no fregarme el día y me metí al cine a ver una película que para mi mala suerte terminó por hacer trizas la mas estúpida e ilusoria noche de mi vida. No podía pedir más. San Borja, mi San Borja, me había regalado una experiencia para el olvido.

Intenté recriminarle a la susodicha, pero resulta que la muy viva me había eliminado del facebook y del messenger. Nunca volvi a saber más de ella. Y me quedé con la dicha de prometer ante el actual Dios de las jodidas redes virtuales que nunca más volvería a afanarme a una desconocida. Ahora simplemente me remito a fantasear con algunas prosperas relaciones que publican muy a menudo mis amistades en el face. A que clase de desalmado se le podría ocurrir poner la opción: "Me gusta" en una publicación de esta índole: "Sutano y Mengana acaban de romper una relacion de X años". Aunque por dentro te llenes de regocijo tienes que ser un espejo que refleje tristesa ante la pantalla de 16 pulgadas y un sátiro malevolo sólo ante ti mismo.

Por suerte, ahora no ando enamorado de nadie. Asi que hoy solamente entrare al facebook para empalagarme, de seguro, con todas las promesas y explicaciones que se suelen hacer las parejas para este día tan especial, dia que un monje, pese a la declaración que hizo el gobernador Romano Claudio II de que el amor restaba energías para la guerra, siguió uniendo matrimonialmente en secreto a los soldados. Razones por la cual fue decapitado. Quieren saber su nombre?: Valentín.

jueves, 11 de febrero de 2010

ANECDOTARIO 2


POR FAVOR, NO CONFUNDIR


Cuando le digo a la gente que soy escritor me ponen cara de estreñidos. No pareces – me dicen. Es cierto no tengo el prototipo de Borges ni de Gabo. Pero creo que ni la vestimenta, ni la forma de llevar el cabello-por poner un ejemplo- son arquetipos del oficio de escribir. Los prejuiciosos de mis gustos al final terminan por comprender que en realidad yo nací para la literatura. Pero no saben si para bien o para mal. Juro que yo tampoco lo sé.


Generalmente la gente que suele elogiar mis escritos son puros románticos. Si les leo algún vanguardismo de mi parte sonríen sin comprender. A mí me gusta practicar todos los géneros, pero para la poesía soy medio lerdo. Esto si debo confesar y hacer mea culpa de que varias veces he enamorado a las chicas usurpando un poema de Benedetti. Es que el autor de “Primavera con una esquina rota” es demasiado cautivador. Sonrie mujer y toma nota. Táctica y estrategia: Mi estrategia es en cambio más profunda y más simple/ que un día cualquiera/ no sé cómo ni se con que pretexto/ por fin/ me necesites.


Lo que si les pido a mis amistades es que se remitan a no hacer comentarios sobre un autor literario si es que no saben nada de él. Hace tres semanas me ocurrieron cosas muy decepcionantes. Por intentar caerme bien, algunos son capaces de mencionar infundios sin medida. Cuando conocí por primera vez a Benedetti mediante uno de sus escritos, un vendedor de libros me dijo que Mario era un desalmado que abusaba de su mujer. Por culpa de ese comentario me abstuve de leer a este genio Uruguayo por casi medio año. Hasta que un día lo conocí verdaderamente gracias a mi hermano, y me cambio la vida. Investigué todo sobre él y ahora tengo en mi pequeña biblioteca una sección abarrotada de puros libros suyos. Dentro de uno de mis favoritos esta “Canciones del que no canta” y me gustaría entregárselo a ese estólido muchacho vendedor para demostrarle que mi escritor predilecto ama a su mujer (Luz) por sobre todas las cosas de este mundo. Incluso más que a la poesía.


En realidad esa anécdota me paso hace dos años. Lo que en verdad quiero contarles es algo más fresco. Esta es una breve selección de lo más reciente de: Por favor, no confundir.


Escena uno. Una joven alta y de sonrisa agradable me comienza a entablar conversación en un café del centro de la ciudad. Me encanta el diseño urbanístico, por eso estudio arquitectura (Una breve pausa) pero de literatura sé poco, dentro de mis pocos autores favoritos esta Cortázar, mi papá tiene toda la biblioteca repleta de sus libros – me dice. Y qué obra te gusta más – le digo, para no dejar un vacío en esta cháchara imprevista-. ¿De Cortázar?- me responde con una pregunta-. Sí claro, afirmo con la cabeza. Espérate, cómo se llama, ah Ensayo Sobre la Ceguera, esa me gusta mucho. (No puedo seguir esta conversación y hago el ademán de recibir una llamada telefónica. Después de un rato le anuncio que tengo que retirarme porque mi mejor amigo se ha accidentado) Dejó la cuenta de mi café y tostadas en la mesa y salgo del local mientras la tarde oscurece.


Escena dos. Un viejito pelado, testarudo y con aires de sabelotodo me está recomendando unos cuantos libros mientras escribe un poema en su libreta azul. Yo lo escucho con interés. Me muestra uno de sus poemas que ha escrito en la primera página de su borrador. Comienzo a leerlo y al iniciar las primeras páginas lo suelto: Yo no sabía que no tenerte…/ Podría ser tan dulce como anunciarte para que vengas/ aunque no vengas. El inicio es igual al de Juan Gelman, es más, lo sigo leyendo y me doy cuenta que es su gemelo. Esta muy bueno, me gustaría seguir leyendo más pero me tengo que ir- le digo. Me paro y me voy alejando del anciano plajero que mira el horizonte como buscando una explicación. Me dan ganas de decirle que lea a Juan Gelman, pero me contengo, no quiero ser tan basura.


Escena tres. Mi prima ha venido a visitarme y ha pasado a mi cuarto. La primera impresión que se lleva – felizmente no es el olor terrorífico de mi habitación- es la imagen de Benedetti que tengo pegada en el espaldar de mi cama. ¿Ese es chespirito no?- me dice señalado al pobre de Benedetti que no puede defenderse ante ese símil. No me molesta que lo comparen con Roberto Gómez Bolaños pues los dos me parecen unos genios extraterrestres. Lo que me causa indignación es que no tengan el recato de abstenerse a comentar si no están seguros de las cosas que dicen. Como es mi prima no puedo hacerle ningún despecho y solo le digo ¿Se parece no?


En fin, no hay que renegar por la falta de claridad de los demás. Confundir es el arte de tergiversar las cosas. Y no hay nada mejor que escucharlas, recordarlas y cagarse de risa.

lunes, 8 de febrero de 2010

ANECDOTARIO 1



LA FIESTA DE PROMOCIÓN

Es posible salir sin una gota de alcohol en el cuerpo despues de la aclamada fiesta de promoción? No conozco a ningun amigo que lo haya logrado. En estos tiempos lograr esa hazaña es mas dificil que creer en Papa Noel. Hay algunos que se exceden y por supuesto a la media hora de la culminacion del brindis y de la ceremonia ya están durmiendo en una silla -lo mas probable es que roncado estrepitosamente-.Queriendo a todo el mundo- incluso a tus enemigos-.Haciendo gala de tu propina abundante frente a la mujeres- o sea comprando chelas como padrino-.Hablando de autores de libros, de personajes historicos, de enfermedades, de tecnología, etc- esto le ocurre generalmente a los cerebritos-.Perdiendo por completo la timidez -sin cavilación alguna sacas a bailar desde la mas fea hasta la flaca con la que siempre soñaste-.Se te altera la hiperactividad - ya en la pista de baile haces gala de tus pasitos inventados al momento, por lo general te vuelves el alma de la fiesta, que no es otra cosa que el payaso de la fiesta-.Te invade el espiritu palomilla- rompes vasos, te caes de la silla, votas el concho de la chela en la taba de tu amigo o de tu enemigo, le buscas bronca al mas mechero que ha venido de otro cole a invadir tu fiesta de promo, te choreas la chela de otros, en el baño orinas fuera del water e infinidades de otras cosas más-.Cochineas con tus profes poniendoles apodos - por que sabes que ya eres ex alumno-.Pierdes el sentido de la orientación- piensas que el baño es la sala donde agarran las parejitas- .Sale a flote el espiritu de preocupacion - comienzas a dar vueltas por todo el local para que el alcohol se te baje o rezas para que tu flaca y tu pataza no te hayan visto agarrar con otra y con su flaca respectivamente- .Pierdes todo lo que tienes- tus llaves, tu ripio, el correo de la trampa, los recordatorios de promoción-.En fin un millon de cosas que te pueden pasar cuando juegas con el alcohol, haciendo unas convinaciones heteroclitas que te pueden llevar al punto de la muerte subita.

Como yo no soy un santo, ni creo en santos era probable que tambien terminara borracho. Suerte la mia que por lo menos tube razon de lo que hacia hasta las dos horas despues de finalizado todo el rollo de las formalidades. Soy vulnerable al alcohol - no puedo negarlo- pero nunca pensé que fuera a terminar noqueado con dos cervezas y media.

Dos copas de pisco sour- lo justo- y luego me convertí en una abacería de licor. Una cristal helada para empezar. Primera etapa del jolgorio. Sonriente a la camara del profe Roly mientras bailaba con "La amigis". Pasito por aca, vueltita por alla, el DJ ponía el siempre accesible reggaeton de Daddy Yankee. Bailar perfectamente, que bueno, bailar recontra mal, da igual. Cuando uno decide ir sin pareja de promoción a la fiesta es por que sabe con certeza que sus habilidades de cortejo le daran varias oportunidades para besar a la chica de la derecha, del centro o de la izquierda de tu compañero. Este es el tipico muchacho sin paltas. Aunque tambien los hay de aquellos que no van con alguien a la fiesta por que son mudos ante el sexo opuesto. Pero no descartemos que las mujeres pueden ser tan hirientes como lo varones, pueden decirte que sus papas no le dieron permiso ( no jodas, sus papas son tus padrinos o hasta en algunos casos extremos tus tíos) o pueden decirte el clasico que ya le invito otro (el día de la fiesta no están o van de coladas con ropa de calle) o el yo te confirmo ( nunca responden el celular, por alguna extraña casualidad el tururú suena hasta que las manos se cansen y el oido te empiece a reclamar por ese sonidito estresante)

Acto seguido. Segunda etapa del Jolgorio. Aburrido de bailar y no haber tocado los belfos de mi dama de compañía, prefiero ir a intentar probar otro platillo. La dejo con - no recuerdo bien- pero la dejo y me voy a tomar con mis amistades. La segunda cristal helada de la medianoche. Pagamos a medias con Carlo. Llevamos el trofeo al pasillo del local y la servimos en el vaso. !Salud muchacho! Lastima que cuando estas empilado la cerveza se acaba rapido. Yo me pongo la segunda. Tsss tengo plata, pa que veas. Espera, espera, todavía no te vayas, yo me pongo la tercera. Qué? Vas a bailar? Aburrida tu vida. Ya, ya anda nomás. No sé con quien seguirla, pero estoy decidido a comprar la cuarta. Me cuelo a la mancha de las de maria auxiliadora, el sofer y otros más. Empieza la tercera etapa del jolgorio. Una combinacion extraña de sensaciones. Sirvéte- se la paso al sofer- que bueno esta el tono (No es verdad, mientes, por que sabes que mañana hablaran mal de ti. Dirán: El alumno lector, escritor, declamador había resultado ser un borrachin, se lo tenía guardado el muy monse. Avergonzado responderas a la diatriba, acaso no sabías que Hemingway o Martín Adán eran alcoholicos. Inflaras pecho, pero al instante volveran a ponerse fofos y languidos, te daras cuenta que tus escritos no se comparan con los de esos maestros de las letras) No tiene nada de malo conversar con tus supuestos enemigos. Ahora el sofer es un camarada digno del oficio de escribir. La cerveza - mí cerveza- se pondrá a circular por la mano de todos los presentes en el circulo, sin que me de cuenta. Otra cerveza, pero ahora si la cuidare bien. Me hago amigo al toque de las que alguna vez llamé chorris
(Su significado no vale la pena mencionarlo) y sin duda me convertiré en el nuevo goodfather de la promo. Reparto vasos a todas las chicas, tambien al sofer, los demas me miran, no les hago caso. El sofer me ha caido bien. Carlo (Belezeta) sigue ausente y no ha venido a hacer un brindis conmigo. El esperado brindis x3. Gasto todo el dinero que había ahorrado para comprarme un original de "La tregua" y termino en la banca blanca del pasillo roncando y soñando algo que no me acuerdo, desolado, sin "La amiguis", sin Carlo, Sin Kevin, sin una botella que me ladré- valga el termino-.

Pero antes de terminar tumbado por el sonido de la lira de morfeo, decido ir a bailar un rato. No encuentro a nadie conocido. La chispa se activa, saco a bailar a una chica de refinada flacura, pelo lasio, vestido blanco- si la memoria no me falla- y pongo a prueba mis dotes de conquistador, acerco mi labio y en un acto relampago la beso. Aparentemente me gusta este acto. Asi que vuelvo a besarla, y otra vez y otra vez. Termina la musica y sinceramente no me acuerdo como llego a los brasos de "La amiguis" para mover de nuevo el esqueleto. A mi costado esta Carlo y Walter (El muchacho que sueña con todas las antonianas) comezamos a bailar entre nos. Mis actitudes palomillescas hacen que haga movimientos exoticos con Carlo. "La amigis" sonrié. Vuelvo a bailar con ella. Me pasan una cuzqueña. La bebo de pico. Me vuelvo envidioso, no invito a nadie. La acabo seco y volteado. Sigo bailando al ritmo de la electronica. Tres minutos bastan para que comienze a borrar cinta. Al día siguiente me contarían los del grupo periodistico del colegio- al cual tambien pertenecía- que habían filmado la escena del osculo bravío que había tenido con "La amigis". Hasta el día de hoy no lo he visto en video. Pero me lo imagino. Recuerdo que volví a recuperar cabeza cuando deje de bailar y fui al baño a vomitar la sustancia amarilla que había ingerido sin recato. Regrese al pasillo de la nostalgia a seguir tomando. Despúes de eso declararon mi pequeña muerte. Cuantos habran pasado por aquel lugar y me habrán visto con la camisa fuera, la corbata desarreglada, los ojos chinos, los sobresaltos producto del alcohol. Una señora bondadosa que conocía a mi padre le pasó el dato de que estaba abandonado en una banca. Me recogieron y me llevaron a su costado. Carlo me contó que tambien se mareo y se fue del local a las cinco de la mañana abrazado de sus padres y con el cachete adolorido, producto de la cachetada que le dio su hermana para que reaccionara.

Cuando desperte estaba en un diván comodísimo, a mi costado estaba "La amigis", revisé mi celular para ver la hora y vi un mensaje nuevo. Decía pareces un bebe. No voy a decir quien era el remitente pero si diré que tenía algo que ver la amiguis de mi costado. Saquen conclusiones. Le pregunté a mi hermano donde estaba papá. Está con el tío César (Mi padrino más conocido como Bud Spencer)- me respondió. Por esos azares del destino me fui al baño a lavarme la cara y me encontré con una escena graciosísima. Escuché los jadeos pujantes de mi padrino. Estaba en el baño. Al rato escuché que gritaba por papel. Fui a comunicarselo a mi padre. Me demoré mucho en encontrarlo. En el baño se seguía escuchando la palabra papel con fuerza. Mi papá no encontró papel ni algo que se asemeje a su contextura y no se le ocurrió mejor idea que alcanzarle el mantel de la mesa pequeña. Mi tío se tuvo que contentar con eso y se limpio el orificio llamado pudor. Dejó el mantel con el resto verde en el suelo. Salió del baño con una sonrisa de satisfacción en el labio.

Después llegó la hora de irse. Las seis de la mañana. A mi papá le habían prometido platos de mondongo. Fuimos a la casa de su amigo, pero había sido victima de una jugarreta, nadie nos abrio. Llevamos a mi pareja de promoción ("La amiguis") a su casa. En sus escaleras me despedí como tenía que ser y luego regresé al taxi para ir directo a casa, para ser mas especificos, a la cama.

La fiesta de promoción es patetica. Nadie que ha bebido se entera todo lo que ha hecho y es probable que nos mientan y nosotros como cojudos les creyamos.

sábado, 30 de enero de 2010

El hombre que jamas debio tocar una pizarra



Texto entregado al taller narrativo de Renato Cisneros


Es cierto, recordar es volver a vivir. Me siento en el sillón- con un café cargado- y en seguida viene a mi mente sus voluminosos cachetes, sus bailes cantinflescos y sus mejores atajadas en los partidos de futbol. No hay duda, añorar es exquisito y tiene sabor a cafeína. Nadie que lo ha visto pichanguear puede negar que Amadeo Aquino a sus treinta y cinco primaveras es un virtuoso de las atajadas, un Benji Price o un Chilaberdt en el arco, pero lo que si puede ponerse en tela de juicio es su paupérrima calidad de enseñanza en el colegio, inaceptable para muchos que enseñe un pseudo profesor, Amadeo nunca había acabado su carrera de docencia matemática ni tenía en su currículo haber acabado alguna profesión. Lo penoso es que no podía ser despedido porque tenía vara, su hermana estaba en planes nupciales con el director del colegio. Lo mejor era ponerlo de entrenador en la selección de futbol, tenía carisma y habilidad. Era sorprendente que con semejantes cachetes tuviera una buena agilidad y volara en el arco como superman.

También se hizo conocido por su muy criticado aspecto diario, parecía un loco de la avenida Abancay, un desgreñado que pide limosnas, un hincha acérrimo de la caspa, la carca, el sarro en los dientes y las camisas sudadas. Una increíble combinación de fetidez.

Siempre decía que al país le hacía falta un presidente divertido, por eso votaría en las próximas elecciones presidenciales por el general Donayre.

La palabra puntualidad se había esfumado de su diccionario, ser un flojonazo sin escrúpulos le había hecho acreedor a los peores comentarios, para lo que él respondía: Lo que me digan ya no me ofiende-con mote incluido-. Nadie lo respetaba salvo cuando estaba en el arco, la gente no podía hacerse la de la vista gorda ante semejante astro. Era evidente que este hombre se había equivocado de oficio, nunca debió tocar una pizarra. Tras duras críticas a su calidad de docencia y elogios como deportista, Amadeo termino por comprender que como profesor era un buen arquero.