
Segundo trabajo ( personaje ficiticio) entregado al taller de Renato Cisneros
Julián Muñoz nació hace aproximadamente trece lustros en la clínica “El Pezón de Sartre”. Su progenitora lo abandona al verlo: Un ser pigmeo, gelatinoso y nauseabundo. ¡Has parido una cochinada! le recriminó su padre a su madre y sin dudarlo se largó del país para no volver más. Julián fue dejado a la deriva, bajo la sombra de un crepúsculo, en un riachuelo que llevaba basura. Una vendedora de Cachangas que vivía por ahí lo tomo en adopción y lo crio hasta los doce años. Cumplida esa edad Julián se escapó de casa para realizar su sueño. Ser astronauta. Nunca logró tal hazaña pero como recompensa a su frustración y fealdad obtuvo poderes de vaticinio y telequinesis. El primer vestigio de esta habilidad salió a la luz cuando tuvo un sueño. Su mascota preferida, una rata llamada Chayane, sufrió una especie de embolia arterial producto de un empacho sin medidas y murió a las pocas horas. Julián despertó con fiebres y ningún médico pudo sanarlo. Pocos días después, efectivamente, su rata falleció y la calentura febril desapareció como por arte de magia. Sus habilidades como pitoniso se hicieron conocidas cada día más y por razones obvias fue objeto de estudio en el instituto de sucesos paranormales. Julián a pesar de que había sido clasificado por la ciencia como un pequeño humanoide poseía sentimientos que son propiamente de humanos. Odio incontrolable hacia la gente que lo rechazaba, ecuanimidad ante los problemas sociales y un amor colosal para con los roedores. En sus últimos días de vida terrenal se dedicó a asesinar sus flageladores. Murió producto de un paro cardiaco, su marcapasos falló repentinamente. Algunos cuentan que vio un fantasma más feo que él. Llegó al infierno y Luzbel lo envió a lugar de los no identificados. En el submundo organizo varias marchas revolucionarias para reclamar su derecho como muerto. O es que acaso “el descansa en paz” es puro baladí- decía. Julián postuló a la alcaldía de la zona más castigada del infierno. Sus dotes de adivino le aseguraban la victoria. Ganó las elecciones e impuso su doctrina. Liberó de las penurias extremas a algunos pecadores y por esta razón el diablo mandó a que lo asesinaran. Julián Muñoz volvió a morir y se fue a un lugar inhóspito y lúgubre donde perdió todas sus habilidades psíquicas.
* Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia *
No hay comentarios:
Publicar un comentario