miércoles, 24 de febrero de 2010

ANECDOTARIO 8


* Tercer texto entregado al taller de Renato Cisneros *

UN SUEÑO ATÍPICO


Cuando creía que nada digno de contar me había ocurrido en esta semana, me dispuse a desenterrar una historia ficticia que venía tramando desde hace buen tiempo. Admito que esperaría que los lectores me crean cual feligreses fieles que esta es una historia que me pasó hace poco. Pero como los lectores de ahora son bien taimados y sagaces no me creerían ni una pisca. Así que mientras me iba envolviendo en medio de mis devaneos descarriados caí en los brazos de Morfeo y quedé en estado de coma por varias horas.

Desperté cansado y sin ganas de nada. Pero poco a poco fui tomando lucidez y recordé con profunda claridad todo lo que había soñado. La duda, a veces propia de los sueños que se sienten tan de carne y hueso, me invadió y pensé que quizás todo este sueño era una especie de trauma psicologógico que venía acarreando desde muy pequeño. Estaba en jaque frente a una evidencia tan ensordecedora e hilarante. Las imágenes se me vienen a la mente con frenesí y las ganas de contarlo todo se hacen indudablemente más poderosas.

Recuerdo que la escena era una típica cocina de un distrito populoso limeño, con alacenas de mármol, bártulos de plata muy finísimos, una mesa redonda, una cocina de seis hornillas y una potente radio de buena marca que tocaba las mejores trovas de Silvio Rodríguez y Mercedes Sosa. Esa música que me gusta tanto y que son muy buenas para inspirarse y enfrentar al temor de cada escritor: El papel en blanco. En el lugar de los hechos hay dos personajes, un joven muy pelucón que tiene el pelo hondeado, lleva una gorra en la cabeza y tiene una mirada apocada. No hay alguna manera de confundir a ese tipo con otro que no sea yo. Y el otro personaje, es más bien una mujer que al inicio no logré identificar. Ella está sentada en una mesa, con un babero y en las manos lleva un tenedor y una cuchara que las golpea horizontalmente contra la mesa. Yo estoy frente a la hornilla de la cocina, mirando el contenido burbujeante de una olla gigantesca. La manecilla más grande del reloj marca las doce y la más pequeña el treinta. De un momento a otro salgo de la cocina e intento dejar encargado al otro personaje que le eche un ojo a la comida. Pero finalmente decido no hacerlo y me voy. Cabe la posibilidad de que no lo haya hecho por que quizás recordé una escena del cuajinais explicándole al chapulín por qué se quedo ciego (Con la extrañeza y jocosidad que sólo chespirito ha logrado): “Es que mi mamá me dijo anda échale un ojo a los frijoles y yo le eche mi ojo, por eso me quedé tuerto”. Después de algunos minutos volví a la cocina, cogí un cucharon de palo y lo sumergí en la olla, comencé a darle vueltas y luego probé un poco de la sustancia caliente que hervía en la olla. Recién pude darme cuenta que era una sopa hervida con varias especias. Cogí de la alacena un plato hondo y serví un poco del contenido de la olla. Cual si fuera un equilibrista en una cuerda floja llevé el plato hasta la mesa. Luego apagué la cocina y me dirigí donde estaba el otro personaje. Me senté a su costado, llené la cuchara con sopa y la llevé a su boca. Ella levantó la mirada y me di con la sorpresa de que era mi madre. Una señora hermosa con todos los implementos que tiene un niño al comer. Pero eso no me fue impedimento para seguir alimentándola. Mi madre comenzó a renegar pero yo no caí en la angurria. Me votó la sopa y me dijo que no iba a comer eso e hizo un inconfundible puchero. Yo como buen padre, pero que en este caso era el hijo que alimentaba a su madre de cuarenta años, le canté: “Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña…” pesé a mis intentos ella seguía firme en su posición. Recurrí al otro método, cogí la cuchara y le hice imaginar que eso era un avión que volaba por todo el mundo y que después de un largo viaje iba a aterrizar en su boca. A ella ni le interesaba si un legítimo ovni aterrizaba en su paladar. Me sentía frustrado, estaba a punto de tirar la toalla, pero un halo de luz iluminó mi mente y me hizo saber que había un método infalible. Ese método tortuoso que recurre al miedo, esa especie de cuento de terror que los padres usan despiadadamente. Le dije pausadamente, para que entrara bien en su cabeza, que si no comía la sopa iba venir el cuco y se la iba a comer. Pero joder, que insensible se había vuelto mi madre. De un momento a otro se paró, arrojó el babero que tenía la cara de snoopy al suelo y cogió la cuchara. Me tiró un buen coscorrón e invirtió los papeles, era ella quien ahora me obligaba a comer. Yo sabía que no podía decirle que no, porque ella me amenazaría con el perverso cuco y yo para mi mala suerte, en el sueño, seguía creyendo fervorosamente en este monstruo peludo.

He vomitado todo el sueño que tuve y no cabe duda de que los sueñ
os, sueños son. Todo esto me ha hecho recordar algo que alguna vez escribí en uno de mis primeros cuentos: “Soñar es imprescindible. Alguna vez mi tío me dijo que soñar era escapar de la realidad y por eso nunca ha soñado. Creíble o no yo le respondí ¿Entonces, para qué eres humano?”

sábado, 20 de febrero de 2010

ANECDOTARIO 7



PARA QUERERTE MÁS NO TENGO TIEMPO *

* Ella que pasa - Poema de Mario Benedeti " Qué mas quieres/ te quiero/ te quiero solo dos o tres minutos/ para quererte más no tengo tiempo/*

Acababa de comprar de la bodega de la esquina unas cuantas palabras: Sustantivos, verbos, adjetivos, adverbios, pronombres, conjunciones, etc. Por supuesto que tuve que romper la alcancilla(Una lata de leche) para poder adquirirlos. No fue fácil, creeme, a pesar de que vivo a media cuadra del sitio donde expenden estos artilugios tuve que esperar a que mis padres vinieran a abrirme la puerta que habían cerrado con llave por equivocación. Luego bajé las gradas y fui a la tienda. Una multitud de gente gritaba los productos que querían adquirir. Yo como siempre, fui el último. La señora, una morena alta y gorda, me atendió casi con desdén. Haber joven ya no tenemos pan, ni leche, ni jamonada, ni frutas, ni jugos, ni golosinas, ni... No tenía prácticamente nada, pero yo no estaba famélico ni tenía el prurito de querer comprar cosas para engullir. No se preocupe, yo sólo vengo para comprar unas cuantas palabras. Ah, eso, pero temo decirte que algunas ya caducaron y otras estan llenos de polvo y hongos. Igual démelas, no me importa que esten casi inservibles sólo las necesito para hacer un poema sin importancia. Qué palabras te doy?

Cogí las palabras y me fui directo a casa. No necesitaba inspirarmme para construir algo que ya rondaba en mi cabeza hace tiempo, simplemente las iba a vomitar y vomitar hasta quedarme vacío. Me fui al depósito, encendí una vela para poder observar en medio de la oscuridad, cogí una de las fotos de ella que había impreso para guardarlo en mi cuarto. Y como si fuera manejado por otro individuo comencé a escribir sin detenerme. Mientras escribía baladíes, las palabras que había comprado iban desapareciendo. Tenía un suficiente batallón de ellas. Se me hizo imposible no recordarla. Su pelo, que por caprichos del destino a veces se ahonda, apareció en cuarta dimensión y se movía logrando rozar mi cara. Sus manos pequeñas imitaban los movimientos de una bailarina de musica arabe. Su cuello que todavía tenía la marca de mis devaneos se estiraba como quien pide que le clave los labios con el veneno del amor. Pero nada podía hacerme cambiar de idea, todo lo que escribía era cierto aun en lo absurdo.

Su indiferencia ha marcado un hito importante en mi vida. Soy un ser insensible por que sus gestos nunca galoparon sobre mi mirada. Indudablemente ella se ha enamorado de un poeta, mi principal enemigo, que le escribe y le escribe sin marchitarse. No soy bueno para la poseía, ni para ensayar un escrito bien redactado, en eso sí, estoy en desventaja.

Creo que nunca terminaré de escribir toda esta confución encrcujida que llevo dentro. Se me acaban de terminar casi todas las palabras, estoy cansado, hace frío y no quiero salir de nuevo a la calle. Me he quedado sólo con treinta y dos palabras:

"Hay minutos en los que no te conozco ni un poquito y es probable que no te piense por mucho tiempo. Ahora ves, quien te podría querer menos que yo amor mío."

viernes, 19 de febrero de 2010

ANECDOTARIO 6


MAMÁ, NO QUIERO SER ANTONIANO

Ilustrémonos: San Antonio es un colegio parroquial (Eso es discutible) que está ubicado en Ayacucho, debajo del mercado central y exactamente donde la señora Disentería vende sus nada desdeñables cuchicancas(cuero de chancho tostado). Esta casa del saber esta bajo la tutela de unos frailes que viajan cada fin de semana para ganarse la vida saltando de un acantilado de la costa verde (Lima) en el restaurant El salto del fraile. Todos sus pedagogos son egresados de su casa y ejercen la docencia como si se tratara de un juego de canicas. Tienen como fiel representante a un señor que perdió una extremidad en una batalla campal contra el SUTEP (Héctor Vega) y también entre sus principales logros están el haber obtenido el primer puesto en el concurso de la opera musical “Las basuras también cantan” gracias a la imponente voz de Michael y además llevan conseguido varios laureles deportivos ganados por walkover. Sus alumnos, sin excepción alguna, han ingresado al primer intento a universidades como la OPA (Organización Peruana de Antonianos) y otras. Es un colegio mixto (varones, mujeres, animales, fenómenos, extraterrestres, etc) Estos sujetos por lo general calumnian a los individuos azules diciéndoles que no son muy masculinos. El que se pica pierde. Por otro lado a las mujeres – con algunas excepciones- suelen gustarles los varones dos o tres años mayores que ellas. Quedando así prácticamente descartada mi intención para con una de mi misma promoción. Por que sepan bien ustedes que yo no me meto con menores (¿Okay?) Hay mujeres bonitas como también las hay de lo opuesto. ¿Varones? Si es que los hay, son patéticamente incomprendidos. Ellos son los ¡Antonianos! o ¡Anto – ni – anos!


No hay nada peor que vivir quince años de tu vida, que de por si vivir quince años en este mundo ya es algo vulgar, frente a la escuela religiosa San Antonio de Huamanga. Tener que soportarlos cada día que sales de tu casa y ver ese uniforme cremarrón bambolearse en plena calle es una maldición propia de Satanás. No conformes con tanto abuso tienes que salir de tu colegio y volver a casa para ver una multitud de pasmarotes gritando en plena calle y comprando helados por doquier para embarrarse sus dulces manitos. No puedes pasar desapercibido, eres tú contra una cantidad grandiosa de bárbaros, a veces hasta he preferido llegar a casa con bivirí y guardar la camisa de mi colegio (Al que tanto odian) en mi mochila. Una cuadra antes de mi casa comienza el laberinto convulsivo de miradas malignas. Antonianos por todos lados. Parecen ratas que luchan por comida.


Un día llegaba a casa con hambre y decidí correr. Los antonianos habían salido temprano y me los topé en mi puerta. Vivo en una especie de quinta donde para no desentonar con la aberración hacia mi persona viven dos jóvenes que visten de cremarrón. No puede ser, aparecen hasta en la sopa. Estaban ahí, ellos y sus amigos. Habían acorralado a un enano y estaban a punto de embadurnarlo con harina y huevo. Los vándalos lo hicieron trisas y dejaron el patio hecho un lodo de mierda. Si la memoria no me falla, a los pocos minutos vino un antoniano famélico (Brandolero) y se comió los restos de la mezcla hedionda.


Mi mamá ha estudiado en ese colegio y por razones de lealtad me quería hacer estudiar ahí. Mi papá, tan sabio, intervino para que me fuera al Salesiano. Aunque tan afortunado no soy pero por lo menos me libré de esta polio antoniana y fui a parar a un colegio que no es la gran cosa. Salesiano salesiano tampoco soy. Pero antoniano ni aunque me maten. En realidad me hubiera gustado no estudiar.


Yo confieso: Que he estado con una antoniana. Que me he gustan un par y un poco más de ellas. Que me he puesto su uniforme. Que me he choreado el uniforme de un antoniano para posar ante las cámaras. Que me he rebajado a decir que soy antoniano (Mi hermano también lo ha hecho) Que me he embriagado para que ellas me vean. Que ellas han limpiado mi vomito después de que cometí una sandez. Que ahora creo que las antonianas no sirven como enamoradas. Que uno de sus profesores fue mi tío. Que me infiltre a uno de sus salones para poner en la pizarra: Nosotros amamos a Abimael Guzmán. Que he ensuciado su patio lanzando aviones de papel por doquier, pepas de frutas, botellas de cerveza y globos. Que he insultado a sus alumnos desde mi balcón y luego he escondido la cabeza. Que he gileado con algunas desde mi azotea. Que mi importaba poco que me dejaran ingresar o no a su fiesta por que igual podía ver todo desde mi casa. Que he enseñado mi pecho calato ante todos ellos. Que me he tirado la pera para ver sus recreos y mofarme de ellos. Que he agarrado con una de ellas más de mil veces. Que me he morboseado viendo algunas que han desarrollado precozmente. Que he amenazado de muerte a uno de ellos. Que este es mi primer texto injurioso contra ellos. Que aborrezco a sus galanes de perrilladas. Que les he puesto apodos innumerables. Que he querido soterrar a su guachimán. Que todos sabemos que ese gordito cantor (Michael) tiene sangre salesiana. Que no me meto con ellos porque manejan bien su verduguillo. Que debo admitir que aprecio a alguna de ellas. Que últimamente no me causa ni un mínimo de sentimiento una de ellas. Que algo bueno que tiene ese colegio es la chicha morada que venden en sus partidos (Aunque después te ocasione una liquides fatal en los agujeros pudendos) Y finalmente debo decir que no soy ni antoniano, ni salesiano y que por ultimo ni soy humano.


Yo no quiero ser antoniano para que me cobren menos la pensión en las universidades. Yo no quiero ser antoniano por qué no sé ni quien es San Antonio. Yo no quiero ser antoniano porque su uniforme tiene marrón (El crema es de Universitario de deportes) y además porque la última versión de su presentación es inigualablemente horrible. Yo no quiero ser antoniano porque tendría que aguantar las bombas lacrimógenas que lanzan al colegio cada vez que hay paro de profesores. Yo no quiero ser antoniano porque a mí me gusta jugar futbol y en ese patio tan diminuto lo único que se puede jugar es fulbito de mesa. Yo no quiero ser antoniano por que cuando llueve los salones se mojan. Yo no quiero ser antoniano por que el techado que cubre el patio para volando cual si fuera una decapitadora. Yo no quiero ser antoniano porque el teatrín es más oscuro que la casa de los vampiros. Yo no quiero ser antoniano porque me gustan las corbatas. Yo no quiero ser antoniano porque me gustan que los baños sean privados. Yo no quiero ser antoniano porque me aburren los sonidos desafinados de los instrumentos. Yo no quiero ser antoniano porque odio a las personas fingidas. Yo no quiero ser antoniano porque tengo mala experiencia en el amor. Yo no quiero ser antoniano porque si hay un terremoto de seguro muero.


Finalmente: Mamá yo no quiero ser antoniano, porque soy bien varón…

jueves, 18 de febrero de 2010

ANECDOTARIO 5



LA CRUEL REALIDAD

Yendo en el bus de regreso a mi casa, después de clases con un periodista que buscaba novia (Oiga usted ¡Todos buscamos novia!), me cuestiono intrigado al ver la foto que aparece en mi DNI de menores. ¿Quién este tipo? – me digo consternado. Sinceramente no sé como la RENIEC pudo haber aceptado la foto de un asaltante de carteras del Jirón de la Unión que ha sido atrapado infraganti y posa asustado ante la cámara, en vez de mi respetable (Seriedad por favor) rostro. Me miro bien en el espejo del chofer del bus y luego vuelvo a ver con extraña sensación el rostro que aparece en el documento de identidad. Ahora llevo una cabellera frondosa como si fueran varias ramificaciones que parten de un mismo punto. Indudablemente he engordado un par de kilos. Y como si fuera poco estoy siendo atacado por los estragos de la vejes prematura. ¡Por Dios! en qué clase de hippie me estoy volviendo. El joven nostálgico que ahora soy, comienza a sufrir la invasión de una razón justa: Exijo que las fotos que aparecen en los documentos se actualicen cada día y que respeten fidedignamente los azarosos problemas que puedan ocurrir en el individuo.


Me quedo un rato paralizado en la nada y me dispongo a leer "Gato Encerrado" del señor Ampuero. Un magnetismo cómplice de mis tribulaciones hace que me fije directamente en la contraportada del libro. Aparece un señor de edad madura, con un saco horrible de media estación, un pantalón que de seguro no es más grande porque no le alcanzó la tela para la confección (Pobrecito) y una calvicie característica de un limeñazo criollo. Pero en esencia nada de eso me perturba, lo que me llena de cólera es ver su buena pinta de escritor y su nada desdeñable sonrisa frente a la cámara. Otra vez, para mi mala suerte, vuelve el espíritu autodestructivo. ¿Porque no puedo salir decente ante el lente de un cámara? Indudablemente soy acreedor de las más malas fotos de la historia juvenil literaria. Ayer nomás, fui a inscribirme a la UPC y me tomaron la foto respectiva para ser entrevistado. No podía salir con gorro así que tuve que sacármelo y dejar a vista y paciencia de todos los postulantes mi achatado pelo. Traté de disimular el look arreglándome el cabello mientras me veía en una de las pantallas de la computadora vieja que usan los alumnos para saber sus notas. Llegué sereno a la cámara e intente poner una sonrisa forzada. Minutos después me entregaron el carnet de postulante. Lo recibí con ansias y al verme me di cuenta de que ya no tenía la mala suerte de parecerme a un facineroso de ligas menores. La imagen era peor aún, tenía una mirada de como quien amenaza de muerte a alguien, un reo contumaz que lanza una diatriba contra el lente de la cámara y trata de insinuar de algún modo esto: !Qué viva la revolución comunista! !Que viva Mao! !Qué viva Abimael, la cuarta espada!

He llegado a casa sin ganas de seguir pensando y más bien me he puesto a hurgar mis archivos más íntimos en los que aparezco en fotos heteróclitas y risibles. He encontrado una que es la elegida, donde para no variar sigo sin ser fotogénico, y la he colgado en mi facebook. Esa será la foto que aparecerá en la portada de mi libro (Si es que una editorial aventurera decide publicarme) y no habrá derecho a rectificación. La imagen es en blanco y negro, aparezco como todos los nuevos escritores jóvenes mirando al vacío, tratando de filosofar en medio de una pose vallejiana ("Hay hermanos muchísimo por hacer") y en medio del mutismo mi mirada refleja estas palabras: “Me gusta la literatura y como si fuera difícil, también escribo"

miércoles, 17 de febrero de 2010

El Sobremuriente


Segundo trabajo ( personaje ficiticio) entregado al taller de Renato Cisneros

Julián Muñoz nació hace aproximadamente trece lustros en la clínica “El Pezón de Sartre”. Su progenitora lo abandona al verlo: Un ser pigmeo, gelatinoso y nauseabundo. ¡Has parido una cochinada! le recriminó su padre a su madre y sin dudarlo se largó del país para no volver más. Julián fue dejado a la deriva, bajo la sombra de un crepúsculo, en un riachuelo que llevaba basura. Una vendedora de Cachangas que vivía por ahí lo tomo en adopción y lo crio hasta los doce años. Cumplida esa edad Julián se escapó de casa para realizar su sueño. Ser astronauta. Nunca logró tal hazaña pero como recompensa a su frustración y fealdad obtuvo poderes de vaticinio y telequinesis. El primer vestigio de esta habilidad salió a la luz cuando tuvo un sueño. Su mascota preferida, una rata llamada Chayane, sufrió una especie de embolia arterial producto de un empacho sin medidas y murió a las pocas horas. Julián despertó con fiebres y ningún médico pudo sanarlo. Pocos días después, efectivamente, su rata falleció y la calentura febril desapareció como por arte de magia. Sus habilidades como pitoniso se hicieron conocidas cada día más y por razones obvias fue objeto de estudio en el instituto de sucesos paranormales. Julián a pesar de que había sido clasificado por la ciencia como un pequeño humanoide poseía sentimientos que son propiamente de humanos. Odio incontrolable hacia la gente que lo rechazaba, ecuanimidad ante los problemas sociales y un amor colosal para con los roedores. En sus últimos días de vida terrenal se dedicó a asesinar sus flageladores. Murió producto de un paro cardiaco, su marcapasos falló repentinamente. Algunos cuentan que vio un fantasma más feo que él. Llegó al infierno y Luzbel lo envió a lugar de los no identificados. En el submundo organizo varias marchas revolucionarias para reclamar su derecho como muerto. O es que acaso “el descansa en paz” es puro baladí- decía. Julián postuló a la alcaldía de la zona más castigada del infierno. Sus dotes de adivino le aseguraban la victoria. Ganó las elecciones e impuso su doctrina. Liberó de las penurias extremas a algunos pecadores y por esta razón el diablo mandó a que lo asesinaran. Julián Muñoz volvió a morir y se fue a un lugar inhóspito y lúgubre donde perdió todas sus habilidades psíquicas.





* Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia *

martes, 16 de febrero de 2010

ANECDOTARIO 4



EL FELÓN ARREPENTIDO

El dolor que puede sentir el mejor amigo al saber que su copatriota de guerras y aventuras oportunistas le ha jugado una mala pasada con la mano acusadora es casi similar estar sometido a una tortuosa interrogación para redimir las culpas de tus palomilladas en el colegio ante un flacuchento narizón que tienes como director pedagogico. Bien lo decía el filosofo amarillista Amadeo Aquino: "No hay dolor más humano que la traición a espaldas". Si bien podemos recordar un poco de su pasado diriamos que este pobre ser rollizo y mofletudo sufrio la traicion en carne propia durante su estadia como docente en la prestigiosa "Escuela" SAHlesianos. La envidía puede ser un ente favoritario en este tipo de jugarretas de mal gusto. Pero sinceramente yo no creo que lo que haya hecho mi amigo ese veintidos de mayo haya sido una mera coincidencia con la aversión hacia mi persona (Qué clase de ignorante podría tener por lo menos una pisca de envidia ante mí) Mas bién mi hipotesis se va hacia este campo inhospito llamado "Líbrame del mal" (Que quiere decir: Yo no conosco a este tipito malcriado que anda gomeando a sus profesores con objetos rusticos) o quizás la suerte este conmigo y lo que haya querido hacer este caballero no sea otra cosa que me alargen la vaciones y que tenga una anecdota entre bruces para que nazca en mí ese espiritu quijotesco.

Esta es la historia que tambien podría tener un titulo más apropiado como "La proeza" o "El inverosimil arte de lansar tizas". Aunque son titulos menos gastados he decidio tomar a rienda suelta este caso de cuando los amigos te traicionan. Hoy en día dentro de la alegoría de la palabra amigo esta la traición. Amigo que no te flagela una vez no es tu amigo. Asi que preocupate. Pero con esto no quiero decir que tu amigo pueda darse el lujo de joderte la vida hasta en la tumba. Ese ya no es tu amigo, ni tu enemigo, en verdad ya no tiene calificativo.

La anecdota se remonta hacia los días marianos del 22 de mayo. En el reclusorio SAHlesianos (Colegios ya no hay) Un mediodía caluroso, propicio para la palomillada. Que como ustedes ya saben, vive dentro de mí. Gente abarrotada en las tribunas, la pasión de los vandalos se hace notar a simple vista. Comienzas a lanzar piedritas a los más chiquitines de la primaria. Los profesores se hacen los de la vista gorda, algunos, como Toribio Yankee no paran de reirse como autistas. El gallito de pelea, pero que no tiene el pico de navajero salta a la tribuna y amenaza con castigar a los energumenos irrespetuosos. La historia transcurre normal a partir de ahi. El ambiente se transforma en sereno, sobrio y sin una pizca de enardecer los animos. Hasta que ocurre lo inesperado. Maldita sea, estoy sentado en una de las gradas de la tribuna y una fuerza sobrenatural hace que mi mano comience a moverse con la agilidad que uno lo mueve al ver una pelicula lujuriosa. Yo no quiero hacer nada, pero esta especie de fuerza magnetica me lleva a cometer la mas grande de la proezas que hayan existidos durante los ultimos lustros en este reformatorio-casa de estudios. Mis cinco dedos de la furia cogen desesperadamente un pedazo de estuco que esta por desprenderse de la pared. Lease comunmente tiza. Es un pedazo considerable, lo suficiente como para desatar en lagrimas al destinatario de tal salvajada. Comienzo a hacer saltar el pedazo de tiza blanca en mis manos cual si fuera un caputo tostado. El caputo comienza a quemar y tengo que lanzarlo para no calcinarme las manitos. Mi cabeza gira como el exorcista y mis ojos saltones divisan con profundidad la cara del cacheton sin gracia que anota algo sin importancia en su pequeño diario verde. Ahi está el profesor extraño, un gordito malévolo que profeza las teorias logaritmicas por todo el mundo, el cacheton sabrosón que crea jitasos reggaetoneros mensualmente en compañía de los otros profes con flow. No podía creer el rencor que se generaba en mí en esos instantes, quería a toda costa lanzar ese pedazo pastoso hacia el inflado cuerpo del docente que mira la cara de sus alumnos inadverditamente. Quizas sin saber que el futuro le trae una mala pasada y que debe ponerse a salvaguarda por que esta en la mira de un nuevo atentado terrroristico. El desalamado de Ajotaerre Vin Laden (yo) quiere tirar al suelo una de las mas grande potencias arquitectonicas de todos los tiempos. El colosal cachete de ese individuo. Sin dudarlo arrojo el objeto que tenía entre manos, queriendo simplemente que le caiga en la pierna o en el peor de los casos en la pechuga. Pero no es así. Con el destino no se juega y el estuco de grande proporciones le cae de lleno en el pómulo derecho. La víctima toma su rostro y parece que quisera convulsionar. Despues de un rato comienza a llorar pensando que se ha quedado invalido y que le tendran que hacer un transplante de rostro (Si yo fuera él, qué feliz me sentiría, agradecería el milagro que estaría por producirse - transplante de rostro- !Magnifico! voy a ser otro) Parece que a este estralopitecus que tenemos como profesor le decepciona la idea de cambiar de canon. No entra en su tullida cabeza tener otro rictus y que ya no lo podamos reconocer a simple vista. Lo más probable es que su mujer- si es que tiene- lo vote de su casa confundiendolo con un vendedor de enciclopedias o un repartidor evangelico del atalaya.

El viento produce un sonido caracteristico al golpear a alguien. Amadeo Aquino gira los ojos para ver al desalmado que ha osado jugar con sus sentimeintos. Atina primero en llamar al que se rie espontaneamente. Un blanquiñoso amanerado es confundido con el gestor de este deshonesto acto. Todos sus amigos lo defienden y yo me muerdo las uñas y la carca y la piel y los nervios y los huesos del dedo. Atrás mio estaba un crespito reilón que sin dudarlo mueve sus dedos lentamente, estira el índice y apunta sin ningun escrupulo contra mi persona. Yo giro para ver a quien pertenece ese desafiante dedo que me acusa sin medir las consecuencias. !Oh! sorpresa, es belezeta. Ya vas a ver chiquillo encarrujado que conmigo no se juega- pensé quizas en esos momentos. No bajaba el dedo, se había mimetizado en ese instante desleal. Esta escena me hace recordar a la magnifica providencia de Dios ante Pedro. Claro yo nunca voy a ser Dios, pero no encuetro otro simil mas universal que ese.
- Belezeta, en menos tiempo de que termine de llorar Aquino tu me habras traicionado-le digo.
- No Ajotaerre, yo jamás te traicionaría.
Acto seguido el gallo sin pico de Jhony el Phony es advertido por la multitud errante de que ha sucedido un acto mortifero de parte de la tribuna contra el profesor. Amadeo se queja y me pone como principal y unico gestor de este acto. Me obligan a bajar las gradas y la gente esta en silencio. Amadeo me revisa la cabeza pensando que quizás yo soy el niño de la pulicula "La profesía"- pero en versión bronceadito- y se da por satisfecho al no encontrar el simbolo del 666 en mi testa. Pero sigue teniendo sus dudas de que en alguna parte de mi osamenta oculto este diabolico simbolo. Me voy llendo por el sendero de la mala vibra rumbo al designio del infortunio. Belezeta sigue con el dedo estirado. Amadeo no para de llorar. Es ahi cuando Belezeta se da cuenta de su traición y suelta por sus pecositos cachetes una brisa de dolor humano.
- Tú eres amigo de ese tipo- le interroga Chemo Calderón.
- No, juro que no lo conozco- responde.
- Yo te he visto caminar con él e inventar prosas sátiras para nosotros- le reprime el pedagogo Alex Barboza.
- No, juro que no lo conozco.
- Tu eres el discipulo de la palomillada igual que él- le dice furibundo El Oscuro
- No, juro que no lo conozco.

EL calvario, producto de las cosas sin medida, es azaroso e insoportable en tanto calor. Tendré que esperar a que terminen los deportes. Minutos antes que venga El Phony llega Toribio Yankee con unos zapatos de skater y me mira con una sonrisa zocarrona. Es 22 de mayo, aunque en Perú cualquier día es digno para no hacer nada, y en el colegio estamos en actividades por que el 24 es el día de la madre de los SAHlesianos. El phony llega sin contemplaciones y me obliga a traer mi agenda. Amadeo se aparece y aprovecho para pedirle unas disculpas que mas saben a "Ya deja de llorar cachetón infame" Él acepta mis disculpas pero advierte que si no me suspenden se largará del colegio. Para lo que vales -pienso.

Subo al salón donde supuestamente adquiero conocimientos y al entrar la gente me aplaude. !Heeeeeeeeerooooeeeeeeee! vociferan hasta mis enemigos publicos. Un poco más y me cargan y me pasean como procesión por todos los rincones de esta casa del saber. Al fondo del salón esta Alex Chuk Barboza que se tapa la boca con una mano por que seguramente se esta matando de la risa (jijiji) Me felicitan- no me siento orgulloso- y sigo mi camino para sacar mi agenda. Bajo las escaleras y todavía escucho en el salón una barra portentosa que exclama mi nombre con profunda devoción. El Phony me expulsa un día. Cojo mi papeleta y me voy a celebrar el alargamiento de vacaciones. Llega la salida y la gente me pide que les muestre mi diploma de honor al merito por mi virtuosa participación en la semana jubilar de la virgen. En la papeleta me gustaría que fuera otra cosa que caresca de sentido.


Por su muy distinguida labor como revolucionario de las materias estudiantiles es usted acreedor a un día de descanso y una medalla de oro. Pierda cuidado por que guardaremos el pedaso de tiza en una cajón de los recuerdos mas gratos de la institución. Por esto y muchas cosas más es usted declarado "La quinta espada" de la sociedad.


Sonaría muy bufonesco e insensible pero se puede negar que la escolaridad peruana esta en declive y que necesita urgente un cambio radical. Belezeta no se apareció por ningun lado. No lo volvi a ver hasta cuando llego el dia de la procesión. Pero me contaron que pocos minutos despues de su traición se fue atribulado a su casa y se arrodillo en la azotea para pedirle perdón al Jefe de las palomilladas, Snoopy.

Años despues nuestra amistad se fortalecería y viajariamos a Vilcashuaman para presentar un proyecto de FENCYT y tambien seriamos invadidos por las erotomanias y travesuras propias de la pubertad en el Hotel Riviera. Nada puede compararse a esos años mozos que pase con él. Por eso y por muchas cosas más ven a mi casa esta navidad. No, no esa es una canción. Pero igual, puedes venir en navidad y en año nuevo, y en el día de los inocentes, y en bajada de reyes, y en carnavales y en semana santa y en el cumpleaños de Rosendo Cruz y en la fiesta de SAH, y en mi cumpleaños y hasta en mi desayuno numero 2000. Por que mi casa, es tu casa.

domingo, 14 de febrero de 2010

ANECDOTARIO 3



EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL FACEBOOK


Somos una cantidad considerable de peruanos (de 10 a 40 años) que hemos sufrido una hecatombe de sentimientos al ver el rostro de la mujer que nos gusta, mediante este programita virtual- que causa furor mundial- llamado Facebook. Aunque cabe resaltar que el hi5 es el programa de relacion social mas usado en el Perú. Pero esto no parece importar a la mayoría de peruanos de la clase media, ya que piensan o pensamos (por que yo tambien alguna vez lo hice, producto de mi ignorancia racial) que ese programa solo es pa la chusma de las clases mas bajas peruanas y que los que tienen "algun" rango en la elite social usan el muy de moda Facebook. Pero el tema que quiero tocar es el siguiente. Las relaciones previstas (tambien las hay fortuitas) que ocurren muy a menudo en este espacio virtual. Aunque hay algunos depravados pederastas, que debido al facil acceso a este recinto, la usan para manejar a su antojo a las jovencitas inexpertas.

Lo primero que hay que hacer es saber el nombre exacto o el correo de la persona que quieras ver en pantalla. Una vez que ya la encontraste tienes que esperar que ella te acepte como amigo. Para lo cual debes ser muy mentiroso y refinado en tus gustos. Si la flaca que quieres conquistar es culta, entonces en tu profile de preferencias, nada de reggaeton, nada de fotos indecentes, nada de que eres ateo, en general nada que te haga quedar mal frente a ella. Y más bien debes procurar tomarte fotos en terno, te debe gustar, cual filosofo literato, Silvio Rodriguez o Pablo Milanés, definirte como un hombre culto al que le gusta la politica, el arte, la historia y la religión. Entonces con todo esto ya podras salir a la cancha para hacer un primer buen tiempo. El segundo tiempo ya consiste en tu floro y tu capacidad de desenvolmiento cara a cara. Pero si esto no funciona, te jodiste. Las cosas como son, no tienes pepa pues varón.

El facebook es, sin duda alguna, el juego de hacer que las flacas te crean todo lo que dices y haces, aun así sea mentira.

Pero tambien puede ocurrir otro escenario (de entre los miles que hay) que viendo los comentarios que le han hecho a tu pata o a tu amiga encuentres a tu pitonisa ideal. Y decidas entrar a chequear sus fotos, si es que sus condiciones de visita te lo permiten. Entonces la agregas, le pides el messenger y le sacas plan. Acuerdan para verse un día y !Sas! resulta que con la que te encuentras es una cosa distinta a la de la foto. Decepción total. Tu Jenifer Lopez no había resultado ser otra cosa que tu Josefina Quispicanchi. Eso de decepción es discutible, generalmente va para los racistas, por que estoy seguro que todas las mujeres tienen un no se que, que puede volver loco al mas sagas de los hombres. Y tambien viceversa.

Como yo tambien estoy a la vanguardia de la tecnolgía, no podía ser una de las excepciones de estos pseudos romances elctronicos. Venía tiempo realizando la destreza de la prosa poetica como comentario en las fotos de algunas chicas. Intentando que alguna de esas me ligue. Efectivamente, hubo una (No voy a decir el nombre) que respondía a mis comentarios afanadores mediante mensajes privados por el Facebook. Nos concimos mejor- si esque te puedes concer a ciencia cierta mediante una ventana tan falsa- y decidimos vernos. Quedamos en el Jockey Plaza. Obviamente me bañé - no podía ser tan conchudo de ir oliendo a cigarro barato- y me perfume con Old Spice que hurte a escondidas de la caja de mi papá. No podía creerlo hasta yo mismo envidiaba a mi otro yo. Salí de casa con un poco de retraso, por lo que tuve que ir en taxi y pagar un precio exorbitante para vivir en San Borja. Aguanta un toque, !Qué baboso que soy!, el Jockey es más grande que el cachete de Aquino, donde diablos la podría encontrar, no tenía ni su fone number. Esperé en la puerta una hora y no vi a nadie que se le parezca a ella tal y como estaba en la foto de su perfil. Radiante, con el pelo suelto, lista para decir: "Con Head and Shoulders acción humectante mi cabellos esta suave, brillante y sin una gota de caspa". Que te pase esto es fatal. Casi semejante a quedarse sin papel en plena evacuacion organica.

Regresé a casa para conectarme al facebook y recien pude contactarme con ella en la madrugada. Me dijo que le disculpase, que no había podido ir por que se le presento un percance. Aun asi hayas ido era casi imposible que hubieramos podido encontrarnos,le dije. Por qué? - me respondió acompañado con una carita triste :( Por que el jockey es grande y no acordamos un lugar exacto para vernos- le respondí.

Pasaron como dos semanas y volvimos a acordar para vernos un día. En la puerta del cine mark. Llegué tempranísimo, estuve paseando por crisol, dando una breve ojeada a los nuevos libros del mes. Las relaciones perfectas o inclusive hasta imperfectas no se han creado para mí. Ella nunca se apareció. O quizás sí se apareció y al verme corrió despavorida. Quizás el molusco que llevo como cabellera asuste a los demás. O derepente ella no era la de la foto y se asomó solo para ganarse con mi espectacular figura de narciso (No se rían por favor) y yo por obias razones no pude reconocerla. Decidi no fregarme el día y me metí al cine a ver una película que para mi mala suerte terminó por hacer trizas la mas estúpida e ilusoria noche de mi vida. No podía pedir más. San Borja, mi San Borja, me había regalado una experiencia para el olvido.

Intenté recriminarle a la susodicha, pero resulta que la muy viva me había eliminado del facebook y del messenger. Nunca volvi a saber más de ella. Y me quedé con la dicha de prometer ante el actual Dios de las jodidas redes virtuales que nunca más volvería a afanarme a una desconocida. Ahora simplemente me remito a fantasear con algunas prosperas relaciones que publican muy a menudo mis amistades en el face. A que clase de desalmado se le podría ocurrir poner la opción: "Me gusta" en una publicación de esta índole: "Sutano y Mengana acaban de romper una relacion de X años". Aunque por dentro te llenes de regocijo tienes que ser un espejo que refleje tristesa ante la pantalla de 16 pulgadas y un sátiro malevolo sólo ante ti mismo.

Por suerte, ahora no ando enamorado de nadie. Asi que hoy solamente entrare al facebook para empalagarme, de seguro, con todas las promesas y explicaciones que se suelen hacer las parejas para este día tan especial, dia que un monje, pese a la declaración que hizo el gobernador Romano Claudio II de que el amor restaba energías para la guerra, siguió uniendo matrimonialmente en secreto a los soldados. Razones por la cual fue decapitado. Quieren saber su nombre?: Valentín.